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Nuevas protestas en Francia dejan tensión, miles de agentes y museos cerrados

Decenas de miles marcharon contra el encarecimiento de la vida y en apoyo a estudiantes, pese a las prohibiciones y los toques de queda.

Redacción Nacional, 2:00 p.m. · 2 min de lectura
Nuevas protestas en Francia dejan tensión, miles de agentes y museos cerrados

Decenas de miles de personas salieron este sábado a las calles de Francia en un ambiente tenso. La jornada llegó después de que las autoridades, presionadas por los disturbios de la semana anterior, prohibieran algunas manifestaciones en distintas ciudades.

El gobierno del presidente Emmanuel Macron, que dejará el poder en mayo, prometió ser "intransigente" para evitar nuevas escenas de caos como las que se vivieron los días previos. Las fuerzas de seguridad usaron gases lacrimógenos en Lyon, Lille, Toulouse y Nantes, sobre todo contra grupos que se concentraron en zonas no autorizadas.

Según las autoridades, unas 410.000 personas participaron en las marchas, mientras que el sindicato CGT habló de casi 800.000. La gran mayoría fue pacífica. Los manifestantes protestaban contra el encarecimiento de la vida y en apoyo a los estudiantes de liceo, que reclaman mejores condiciones desde finales de septiembre. En París, la cifra estuvo entre 110.000 y 250.000, aunque la prefectura de policía cambió el recorrido hacia una zona alejada del centro a última hora.

Para recuperar el control, las autoridades decretaron desde el lunes toques de queda nocturnos en barrios de grandes ciudades y prohibieron las manifestaciones, salvo las convocadas por actores considerados legítimos, como los sindicatos. Para la jornada del sábado se desplegaron 70.000 agentes, unidades de élite, soldados de la misión Sentinelle, blindados, helicópteros y drones. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, indicó que no hubo incidentes importantes y que 135 personas fueron detenidas. Los blindados protegieron el Palacio del Elíseo, sede de la presidencia, y los museos del Louvre, Orsay y Picasso, así como la Ópera de París, cerraron de forma excepcional.

Las autoridades atribuyen los disturbios de la semana anterior a grupos de ultraizquierda, a los que se habrían sumado delincuentes oportunistas, en especial jóvenes de los suburbios, que saquearon tiendas. Ante el temor a nuevos actos de vandalismo, muchos comerciantes colocaron tablones de madera en sus vitrinas y algunos no abrieron. La semana pasada resultaron afectados casi 3.000 comercios en el país.

El movimiento de los chalecos amarillos anunció una nueva movilización dentro de siete días contra lo que considera una deriva autoritaria. Las principales centrales sindicales convocaron además una huelga general para el 5 de noviembre, al considerar que el gobierno no responde a las preocupaciones sociales. El gobierno debe anunciar el lunes medidas para los estudiantes de liceo. Por su parte, el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa pidió a los países afectados respetar el derecho a manifestarse y priorizar la desescalada.

En paralelo, unas 11.000 personas protestaron en Orleans contra el partido de ultraderecha Agrupación Nacional, que celebra este fin de semana su congreso político con fuertes medidas de seguridad. A seis meses de la elección presidencial, su líder, Marine Le Pen, encabeza los sondeos.

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