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TECNOLOGÍA

Una advertencia sobre la IA se viraliza y reabre el debate sobre el contexto

Un exinvestigador de empresas de inteligencia artificial lanzó una alerta extrema, mientras otros expertos piden no confundir preocupación con certeza.

Redacción Nacional, 12:00 a.m. · 2 min de lectura
Una advertencia sobre la IA se viraliza y reabre el debate sobre el contexto

Hace unas semanas, Jacob Coxon, quien trabajó en Anthropic y OpenAI, las dos compañías detrás de Claude y ChatGPT, renunció a su cargo y publicó en X un hilo para advertir sobre los riesgos de una inteligencia artificial cada vez más poderosa. Entre sus afirmaciones más fuertes sostuvo que quienes desarrollan esta tecnología creen de verdad que podría llegar a matar a toda la humanidad antes de que termine la década.

La publicación alcanzó decenas de millones de visualizaciones en pocos días y generó una discusión que superó los círculos de Silicon Valley. El senador estadounidense Bernie Sanders llevó estas preocupaciones al debate público y advirtió sobre los peligros de una IA que pudiera escapar al control humano.

El tema también llegó a la Asamblea General de las Naciones Unidas. El secretario general António Guterres señaló que no se pueden ignorar las inquietudes de quienes trabajan en primera línea del desarrollo de la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, expertos del panel científico de la ONU pidieron cautela frente a la retórica apocalíptica, y varios líderes mundiales incluyeron los riesgos de la IA en sus discursos.

El mensaje de Coxon no es una noticia inventada. Expresa una preocupación que comparte una parte de la comunidad dedicada a la seguridad de la inteligencia artificial. Sin embargo, otros investigadores cuestionan que los escenarios catastróficos tengan suficiente sustento. Advierten, además, que atribuir intenciones humanas a los sistemas de IA puede alimentar temores que no coinciden con lo que estas herramientas hacen hoy.

El caso muestra que el problema no siempre está en si una frase es verdadera o falsa. Influyen también lo que se sabe y lo que no, cuánto contexto acompaña el mensaje y la impresión que deja en quien lo recibe. Una afirmación extraordinaria, separada de sus probabilidades, incertidumbres y desacuerdos científicos, puede volverse más contundente de lo que la evidencia permite. El debate sigue abierto, con voces que piden atención a los riesgos y otras que reclaman mesura al hablar de ellos.

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