Niños de Colón crean robot para pensar en la conservación de la Casa Wilcox
Estudiantes de cuarto y quinto grado del Elisa Viuda de Garrido construyeron el Wilcox-Bot con piezas LEGO EV3 como prototipo educativo.
La tecnología y la historia se unieron en una escuela de Colón. Estudiantes de cuarto y quinto grado del Centro Educativo Elisa Viuda de Garrido desarrollaron un prototipo de robótica educativa inspirado en los retos que enfrenta la Casa Wilcox, una edificación construida en 1913 que sirve como referencia del patrimonio arquitectónico de la ciudad.
La iniciativa se llama “Restaurando la Casa Wilcox” y fue llevada adelante por el equipo World Bot Spirit, con la tutoría del profesor de Informática Arturo Quinn. Durante el proceso, los alumnos investigaron, diseñaron y armaron un modelo que les permitió explorar cómo la tecnología podría ayudar a cuidar el patrimonio.
El resultado es el Wilcox-Bot, construido con piezas del sistema LEGO EV3 Mindstorms. El robot funciona dentro de una maqueta de la Casa Wilcox y simula la detección de posibles daños como humedad, grietas, óxido, debilitamiento de la estructura y presencia de elementos biológicos. La idea parte de una pregunta sencilla: cómo podrían usar lo que aprenden de robótica para proteger el patrimonio de su ciudad.
Los responsables del proyecto aclararon que el Wilcox-Bot es un prototipo de robótica educativa y no un equipo profesional para inspeccionar edificios históricos reales. Su valor está en la experimentación y en el aprendizaje, al mostrar cómo lo visto en el aula puede servir para imaginar soluciones a problemas del entorno.
Joel Ceras, director del Centro Histórico de la Ciudad de Colón (OCHCO) del Ministerio de Cultura, destacó la participación de los propios niños y su acercamiento al patrimonio. Según Ceras, este tipo de proyectos permite que los estudiantes conozcan su ciudad, identifiquen sus desafíos y propongan posibles soluciones. Añadió que la OCHCO busca llevar a más alumnos de las escuelas de la región a visitar sitios y monumentos históricos, para que desde temprana edad comprendan su valor y asuman la responsabilidad de protegerlos.
Ceras también señaló que el proyecto abre la posibilidad de que el aprendizaje de estos niños se convierta, en el futuro, en tecnologías para las ciudades. Para él, lo más importante es que ya están aprendiendo a mirar su patrimonio y a preguntarse qué pueden hacer para conservarlo.