Netanyahu denuncia intentos de robo en primeras elecciones tras ataques de Hamás
La participación a media jornada es la más alta desde 1973, mientras las encuestas dejan a Netanyahu y Eisenkot casi empatados.
Israel celebró este martes sus primeras elecciones desde los ataques del movimiento islamista palestino Hamás en 2023, en una jornada marcada por una fuerte polarización y una alta participación. El primer ministro Benjamin Netanyahu denunció intentos de robo de los comicios, sin que las autoridades electorales respalden por completo su versión.
La votación se realiza después de tres años de guerras regionales desatadas por esos ataques. El país cuestiona la respuesta del Gobierno, y la seguridad ocupó el centro de la campaña. Según las últimas encuestas, Netanyahu aparece prácticamente empatado con su principal rival, el centrista Gadi Eisenkot, un exjefe militar que se estrenó en la política y que proyecta un perfil sosegado.
La participación a media jornada llegó al 44,9%, la cifra más alta desde 1973, según la comisión electoral. Las urnas debían cerrar a las 22:00 hora local, pero el partido Likud pidió extender el horario. La formación de Eisenkot, Yashar, se opuso y argumentó que no había ocurrido ningún incidente excepcional que lo justificara.
Netanyahu afirmó que tres altos funcionarios de la Lista Árabe Unida (Ra'am) intentaban robar las elecciones después de ser detenidos en el sur del país con sobres llenos de dinero. Las autoridades electorales explicaron que esas personas fueron arrestadas cerca de sus hogares y que todavía no habían llegado a los centros de votación. Lo calificaron de caso aislado y anunciaron que se investiga. El líder de Ra'am, Mansur Abás, acusó a Netanyahu de mentir e infundir miedo para movilizar a los votantes de derecha. Por su parte, Yashar sostuvo que el primer ministro busca preparar el terreno para impugnar los resultados si pierde.
En Tel Aviv, la policía arrestó a un hombre que se acercó de forma amenazante con un cuchillo al líder de izquierdas Yair Golan. Golan respondió en un comunicado que la incitación y la violencia no lo intimidarían.
La elección ocurre en un contexto de creciente aislamiento internacional de Israel por su campaña militar en Gaza, la expansión de asentamientos y la violencia de colonos en Cisjordania. Decenas de miles de expatriados regresaron solo para votar. Muchos israelíes entrevistados reflejan la profunda división de un país de unos 10 millones de habitantes.
Netanyahu, de 77 años, ha sido primer ministro durante 19 años de forma discontinua. Centró su campaña en la seguridad y en su cercana relación con el presidente estadounidense Donald Trump. Su Gobierno, que regresó al poder a finales de 2022, cuenta con el respaldo de la extrema derecha ultranacionalista y de los ultraortodoxos. Eisenkot, de 66 años, prometió una comisión independiente para investigar los fallos de seguridad que precedieron a los ataques de Hamás, algo que el Gobierno ha evitado. Su partido encabeza un bloque informal que va de la derecha a la centroizquierda.
Los resultados finales podrían tardar días. Es poco probable que un solo partido alcance los 61 escaños necesarios para una mayoría en el Parlamento de 120 miembros. Los partidos de mayoría árabe, que representan el 21% de la población, podrían ser decisivos, pero ni Eisenkot ni Netanyahu han confirmado que se aliarán con ellos.