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Navi Pillay, jueza sudafricana y figura de los derechos humanos, gana el Nobel de la Paz 2026

Su trayectoria abarca tribunales penales internacionales, la Oficina de la ONU para los derechos humanos y la investigación sobre los territorios palestinos ocupados.

Mesa Internacional, 6:45 a.m. · 3 min de lectura
Navi Pillay, jueza sudafricana y figura de los derechos humanos, gana el Nobel de la Paz 2026

La jueza sudafricana Navanethem "Navi" Pillay fue distinguida con el Premio Nobel de la Paz 2026 por su labor en favor de la paz y el derecho internacional. Nacida el 23 de septiembre de 1941 en Durban, Sudáfrica, en una familia de origen srilankés, construyó una carrera marcada por la defensa de los derechos humanos desde que se graduó en Derecho por la Universidad de Natal en 1967.

En sus primeros años de ejercicio, fue la primera mujer negra en abrir un bufete en esa provincia sudafricana. Desde allí representó a numerosos presos políticos que permanecían detenidos sin juicio, muchos de ellos activistas contra el apartheid. Obtuvo un doctorado en Derecho en Harvard en 1982 y, en 1992, cofundó Equality Now, organización con sede en Nueva York dedicada a los derechos de las mujeres y las niñas. En 1995 fue nombrada jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica, uno de los primeros cargos de ese nivel ocupados por una mujer no blanca.

Entre 1995 y 2003 integró el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, donde presidió el primer fallo internacional que determinó la comisión de genocidio según la Convención de 1948. Esa sentencia también estableció que la violación puede constituir un acto de genocidio, un criterio que reformuló el derecho internacional humanitario y abrió camino a la justicia para sobrevivientes de violencia sexual en conflictos. En 1999 fue elegida por unanimidad para presidir ese tribunal. Después pasó a la Corte Penal Internacional, en La Haya, hasta 2008.

Ese mismo año asumió como alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, cargo que dejó el 31 de agosto de 2014. Durante su gestión denunció violaciones en Siria, Gaza y Sri Lanka, impulsó la rendición de cuentas por crímenes de guerra y promovió la protección de mujeres y minorías. Al despedirse, reprochó al Consejo de Seguridad no haber logrado detener la violencia en Siria ni investigar los crímenes cometidos allí. Tras salir de la ONU, participó en la Corte Internacional de Justicia como jueza ad hoc en el caso Gambia contra Myanmar, y hoy preside la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte, con sede en Madrid.

Desde 2021 dirigió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre los Territorios Palestinos Ocupados. En julio de 2025 anunció que dejaría el cargo en noviembre, por razones de edad, salud y compromisos personales. Mientras tanto, en septiembre, la comisión había concluido que Israel cometía genocidio contra los palestinos en Gaza. Pillay negó que su salida tuviera relación con algún temor a Israel y señaló que su carta de renuncia fue anterior a las sanciones que Israel y Estados Unidos impusieron a la relatora de la ONU sobre Palestina, Francesca Albanese. En una entrevista con EFE, en diciembre pasado, calificó el conflicto de Gaza como el más desgarrador que le tocó analizar y dijo que Israel se negó a permitir la entrada de la comisión para investigar.

Entre sus reconocimientos figuran el Stockholm Human Rights Award (2010), el Defender of Democracy Award de PGA (2014) y el Premio de la Paz de Sídney (2025). En 2026 también recibió el Premio Olof Palme, compartido con John Dugard. Posee además múltiples doctorados honoris causa por su trabajo contra la discriminación y en favor de los derechos humanos.

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