Miles de devotos rinden homenaje al Cristo Negro en Portobelo
La fiesta religiosa se realizó este 21 de octubre con peregrinos que llegaron desde distintos puntos del país, pese a los trabajos de reconstrucción del templo.
La fe volvió a llenar las calles de Portobelo, en la provincia de Colón, con una de las celebraciones religiosas más emblemáticas del país: la fiesta del Cristo Negro. Devotos llegaron desde distintos puntos de Panamá para reencontrarse con la imagen del Nazareno en una jornada marcada por la espiritualidad, la tradición y la constancia de una comunidad que mantiene viva su herencia religiosa.
Una de las escenas más llamativas fue la de los peregrinos que cumplían sus mandas avanzando por el suelo o caminando largos trayectos. Para quienes participan, cada gesto representa una promesa, una petición o un agradecimiento por favores recibidos. El sacrificio físico forma parte de una expresión íntima de fe que se transmite de generación en generación, y también se vio en niños vestidos con túnica morada.
Al repicar las campanas de las tres de la tarde, al inicio de la misa de petición, llegaron fieles entre lágrimas, dirigiéndose al Cristo en oración. Una madre expresó su gratitud con palabras que resumen el sentir de muchos: que el Cristo había curado a su hijo, quien estaba enfermo, y que tras una operación el niño se recuperó, algo que atribuye al santo.
La celebración, realizada este 21 de octubre, contó con una novedad para facilitar la llegada de visitantes: un servicio de taxis acuáticos que transportó a peregrinos por mar hasta la iglesia. La medida ofreció otra vía de acceso aprovechando la ubicación costera de Portobelo.
La edición también enfrentó un reto importante: la reconstrucción del templo. Pese a los trabajos que se realizan en la estructura religiosa, la festividad no se detuvo, y la devoción de los creyentes permitió que el homenaje continuara.
Más allá de lo religioso, la fiesta forma parte esencial de la identidad cultural de Portobelo. Cada año la localidad se convierte en punto de encuentro para personas que comparten historias de fe y agradecimiento, mientras comerciantes, residentes y visitantes participan del movimiento que acompaña la celebración.