MiAmbiente coordina con el SENAN la vigilancia en Coiba tras reabrir el penal
El ministerio explica cómo articula el control del archipiélago con la seguridad, mientras incorpora cuatro embarcaciones para patrullaje, turismo y ciencia.
La reapertura del centro penitenciario en la isla Coiba obligó a ajustar las estrategias de control y fiscalización en el archipiélago. Así lo explicó Osvaldo Ureña, coordinador del Centro de Monitoreo y Preservación del Ecosistema Marino y Costero del Ministerio de Ambiente (MiAmbiente), quien detalló cómo se organiza el trabajo operativo con los cuerpos de seguridad.
Según Ureña, en esta zona confluyen la custodia de privados de libertad, el tránsito turístico y la protección ambiental. Por eso, el Servicio Nacional Aeronaval (SENAN) participa de manera permanente en las labores de patrullaje, en un esquema de trabajo articulado entre instituciones.
El funcionario explicó que en el centro de coordinación también participan entidades vinculadas a la pesca ilegal. Cada institución tiene responsabilidades definidas: el SENAN maneja los perímetros de seguridad alrededor del penal, mientras que MiAmbiente establece perímetros alrededor de la isla, donde las embarcaciones no pueden ingresar sin autorización. Dentro de esos límites hay un número determinado de naves permitidas, y es ahí donde el ministerio realiza el monitoreo, control y vigilancia.
A la dinámica penitenciaria se suma el turismo. El archipiélago recibe entre 1,000 y 1,500 visitantes al año, con concentraciones de hasta 200 personas al mismo tiempo durante la temporada de avistamiento de cetáceos y en los puntos autorizados de la isla. Guardaparques y técnicos orientan a las embarcaciones comerciales sobre buenas prácticas de navegación, para que los recorridos no interfieran con las zonas restringidas ni con los procesos biológicos de la fauna marina.
Para cumplir estos compromisos, MiAmbiente incorporó cuatro nuevas embarcaciones adquiridas bajo la gestión del ministro Juan Carlos Navarro y del viceministro Óscar Vallarino. Dos lanchas de 28 pies, con 300 HP y 120 millas de autonomía, se destinarán al patrullaje constante y a la vigilancia de los refugios marino-costeros donde las especies se alimentan y reproducen. Una lancha rápida Metal Shark de 28 pies, con 600 HP y 200 millas de autonomía, cubrirá las 38 islas e islotes del archipiélago, el Golfo de Chiriquí y el Golfo de Montijo, para realizar intercepciones rápidas e inspecciones contra la pesca ilegal. Además, una plataforma de investigación científica, con mesas de trabajo y espacio para 12 tanques de buceo, servirá como base móvil para biólogos y técnicos que monitorean especies clave del Corredor Marino del Pacífico Este Tropical (CMAR).
Con esta flota, la institución prevé ampliar su capacidad de despliegue y mantener presencia permanente en las aguas del archipiélago, para proteger un espacio que forma parte del Patrimonio de la Humanidad.