Panamá sin casos de rabia humana por perros desde 1973, pero con alerta en la fauna silvestre
Una veterinaria pide reconocer el trabajo de los profesionales que vigilan la enfermedad y recuerda la meta mundial de eliminar las muertes humanas por rabia en 2030.
Panamá no registra casos de rabia humana transmitidos por perros desde 1973. Sin embargo, el virus sigue circulando en la fauna silvestre, lo que representa un riesgo para la salud pública, sobre todo en las zonas rurales. Allí, los brotes han afectado al ganado y mantienen en alerta a las autoridades sanitarias.
Con motivo del Día Mundial de la Rabia, que se conmemora cada 28 de septiembre, la doctora veterinaria Carmen Bonilla de Solís llamó a reconocer el papel de los médicos veterinarios en la prevención de enfermedades, la vigilancia epidemiológica y la protección de la salud humana, animal y ambiental. Su propuesta apunta a la meta mundial de cero muertes humanas por rabia para el año 2030.
Bonilla de Solís es veterinaria, máster en Salud Pública y profesora de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Panamá. Según explicó, esta fecha sirve para recordar realidades que muchas veces pasan desapercibidas en las oficinas gubernamentales, pero que influyen directamente en la seguridad sanitaria del país. Por eso, instó a las autoridades a fortalecer los recursos destinados a la vigilancia sanitaria.
La especialista sostuvo que combatir la rabia no se limita a atender los casos cuando aparecen. Requiere una estrategia permanente de prevención, vigilancia y coordinación entre las instituciones que atienden la salud humana, la sanidad animal y la protección del ambiente. En ese sentido, recordó que este control es un ejemplo claro de la necesidad de unir los esfuerzos de la medicina humana y la veterinaria para que los riesgos que nacen en los animales no lleguen a las personas.
Al hablar de la historia de la vacuna, mencionó al químico y microbiólogo francés Louis Pasteur, pionero del desarrollo de la vacuna antirrábica en el siglo XIX. Según la especialista, la frase de Pasteur sobre la medicina veterinaria conserva vigencia.
Bonilla de Solís destacó que Panamá es un referente en el continente en la lucha contra la rabia. Advirtió, no obstante, que este resultado no es producto del azar. Lo atribuyó a décadas de trabajo riguroso, en gran parte poco visible, liderado por profesionales de la veterinaria que integran los equipos de salud pública y salud animal. Para mantener ese estatus, planteó que la prevención debe seguir siendo prioritaria, aun cuando las campañas hayan reducido considerablemente la presencia de la enfermedad.
La situación del país, explicó, descansa en dos frentes: la rabia urbana, asociada sobre todo a perros y gatos, y la rabia silvestre, vinculada a animales que actúan como reservorios naturales del virus. Cada modalidad exige estrategias de vigilancia y control distintas, porque sus fuentes de contagio, los lugares donde aparecen y las acciones para reducir el riesgo no son los mismos.