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Macron reconoce fallos policiales tras los disturbios en Francia

El presidente rechazó la renuncia de su ministro del Interior mientras crecen las críticas por los saqueos y las barricadas en las principales ciudades.

Mesa Internacional, 7:01 a.m. · 2 min de lectura
Macron reconoce fallos policiales tras los disturbios en Francia

El presidente francés, Emmanuel Macron, admitió este lunes que hubo fallas en la gestión policial de los disturbios que estallaron el fin de semana en Francia. Su reconocimiento llegó un día después de un discurso televisado del domingo por la noche, en el que pidió firmeza, pero que no logró apaciguar las críticas.

Las protestas comenzaron el sábado, convocadas contra el alto costo de la vida, y terminaron en disturbios y saqueos en las principales ciudades del país. Hubo cientos de tiendas saqueadas, el ayuntamiento de Limoges quedó incendiado y el de Marsella resultó dañado. También se quemaron autos y hubo choques entre alborotadores y fuerzas de seguridad. Las autoridades describieron un caos sin precedentes, que se prolongó hasta la noche del domingo.

La situación golpeó al gobierno a seis meses de la elección presidencial, a la que Macron no puede volver a postularse. Se le acusa de no haber anticipado el riesgo de desbordamientos ni de responder a las demandas de los manifestantes. El presidente del partido ultraderechista Agrupación Nacional, Jordan Bardella, dijo que el poder se había ausentado por completo. Su candidata, Marine Le Pen, lidera los sondeos. El alcalde socialista de París, Emmanuel Grégoire, responsabilizó al gobierno por el deterioro del movimiento social.

Macron reconoció fallas en la anticipación y la inteligencia, pero rechazó la dimisión de su ministro del Interior, Laurent Nuñez. Le pidió poner en marcha de inmediato nuevos modos operativos para que la policía pueda frenar las barricadas y los saqueos. Nuñez admitió una pérdida de control de la policía en algunas ciudades. El balance de las protestas incluye más de 2.500 arrestos y unos 1.000 miembros de las fuerzas de seguridad heridos. Por su parte, el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, reconoció que las autoridades fallaron, y atribuyó la violencia a grupos de ultraizquierda. Las autoridades prohibieron concentraciones y manifestaciones en Marsella, donde la prefectura calculó hasta 30.000 saqueadores.

En el discurso, Macron no anunció medidas para aliviar el malestar social de los entre 550.000 y 800.000 manifestantes que salieron a protestar por el encarecimiento de la vida, aunque pidió no confundirlos con los autores de los disturbios. Este lunes, manifestantes bloquearon el acceso al Louvre en apoyo al movimiento estudiantil. El movimiento de los chalecos amarillos anunció nuevas protestas para el próximo sábado.

El frente económico también preocupa. La Bolsa de París cayó 1,23 % este lunes, en medio de temores sobre la deuda. El gobierno, que es minoritario, busca aprobar en el Parlamento un presupuesto para 2027 con un fuerte ajuste fiscal de 54.000 millones de euros (60.780 millones de dólares). Analistas de Deutsche Bank advirtieron que esta violencia no ayudará a que los inversionistas internacionales se sientan cómodos comprando bonos franceses. Kathleen Brooks, de XTB, señaló que, si los disturbios aumentan el apoyo a Le Pen, podrían producirse nuevas caídas del euro.

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