Lula y Flávio Bolsonaro lanzan ejércitos digitales para ganar votos en Brasil
Ambas campañas reclutan voluntarios para difundir contenidos en redes sociales, en una contienda reñida rumbo a las elecciones del 4 de octubre. Los dos candidatos se han denunciado ante el Tribunal Superior Electoral.
Brasil vive una campaña presidencial reñida, y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su rival, el senador de derecha Flávio Bolsonaro, han puesto en marcha estrategias de movilización digital con voluntarios a una escala sin precedentes en el país. Ambos aparecen empatados en las encuestas para los comicios del 4 de octubre.
La iniciativa de la derecha se llama Direita Já (Derecha Ya) y fue lanzada en julio por Gustavo Gayer, diputado aliado de Flávio Bolsonaro. Consiste en una página web y en grupos de WhatsApp donde los simpatizantes reciben a diario material visual listo para compartir en sus propias redes. El contenido está organizado por categorías, y la principal, dedicada a críticas al Partido de los Trabajadores (PT), ofrece unas 200 publicaciones sobre temas como la inseguridad, el alto costo de los alimentos y sospechas de corrupción en el gobierno. Según la plataforma, sus materiales han generado más de 50 millones de interacciones.
Lula, que busca un cuarto mandato a los 80 años, también recurrió al reclutamiento de voluntarios. En septiembre pidió a sus seguidores luchar desde el computador y el celular, y presentó la estrategia llamada "Portavoces de Lula". Por medio de grupos de WhatsApp, más de 140.000 personas reciben misiones diarias para reforzar el mensaje del mandatario y difundir propuestas del gobierno. El ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Guilherme Boulos, reconoció en junio que la derecha suele llevar ventaja en las redes y que el objetivo es recuperar terreno en ese espacio.
Especialistas señalan que el modelo tradicional de campaña está cambiando. Arthur Ituassu, profesor de Comunicación Política de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, explica que antes la prioridad era obtener más tiempo en televisión, mientras que hoy las redes sociales son fundamentales. Según él, la movilización busca llegar al votante indeciso, que es quien termina decidiendo la elección.
La tendencia también se observa en campañas más pequeñas, como la del conservador Renan Santos, que lanzó una aplicación donde los seguidores suman puntos y compiten en una clasificación según cuánto comparten sus contenidos.
El conflicto judicial ya llegó al Tribunal Superior Electoral, donde ambos candidatos se acusan mutuamente de usar estas iniciativas para eludir las normas y fomentar ataques coordinados en línea. La corte analiza las denuncias. Las campañas de Lula y Bolsonaro afirman que respetan la ley electoral.
La abogada especializada en derecho electoral Nahomi Helena de Santana advierte que la movilización podría volverse ilegal si hay una ventaja económica a cambio de las publicaciones, o si el contenido incluye desinformación o calumnias. Añade que difundirlo a través de una red organizada podría acarrear sanciones severas.