Lula y Flávio Bolsonaro se disputan la presidencia de Brasil en las urnas del domingo
La primera vuelta define si la principal economía latinoamericana sigue a la izquierda o se suma a la ola derechista apoyada por Trump.
Brasil celebra el domingo la primera vuelta de sus elecciones presidenciales, en las que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva enfrenta a Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro. El resultado decidirá si la mayor economía de América Latina mantiene un gobierno de izquierda o se incorpora a la corriente de derecha que avanza en la región con el respaldo del presidente estadounidense Donald Trump.
Los sondeos dan una ligera ventaja a Lula, de 80 años, que aspira a un cuarto mandato. Bolsonaro tiene 45 años y busca su tercera elección consecutiva con su familia política. Lo más probable es que ambos deban disputarse voto por voto en una segunda vuelta el 25 de octubre, pues las encuestas los muestran técnicamente empatados entre los casi 160 millones de electores.
La campaña fue menos agresiva que la de 2022, cuando Lula enfrentó a Jair Bolsonaro, hoy preso por intento de golpe de Estado tras perder esa elección por poco margen. Sin embargo, estuvo marcada por escándalos y acusaciones de corrupción que también alcanzaron a Flávio Bolsonaro. Muchos votantes se muestran cansados de ver a los mismos protagonistas y desconfían cada vez más de las instituciones.
Lula defendió la soberanía frente a lo que describió como injerencia de Trump, después de que candidatos de derecha respaldados por el mandatario estadounidense ganaran en Chile, Colombia y Perú. En la Asamblea General de la ONU afirmó que Brasil no acepta tutelaje de nadie. Trump no respaldó de forma explícita al senador, aunque lo recibió en privado en la Casa Blanca este año.
El balance de gobierno de Lula incluye desempleo en mínimos y una inflación controlada, pero también una economía que se desacelera y una inseguridad en aumento. Para ganar apoyo popular, aumentó los recursos del programa de asistencia social Bolsa Familia y prohibió las apuestas en línea, que endeudan a millones de brasileños. Sus críticos siguen usando el señalamiento de corrupción por la condena que lo llevó a prisión en 2018, anulada después por un defecto de forma.
Flávio Bolsonaro, poco conocido a nivel nacional hasta hace poco, promete seguir el modelo de mano dura contra el crimen del salvadoreño Nayib Bukele. Dice que dejará atrás la incompetencia y la corrupción de los gobiernos de Lula, pero él mismo es investigado por corrupción y lavado de dinero en la producción de un documental biográfico sobre su padre, parcialmente financiado por un banquero detenido por estafa, Daniel Vorcaro. El senador admitió haberle pedido dinero, aunque niega irregularidades. Según el reporte, Vorcaro habría mantenido además vínculos con un poderoso juez del Supremo Tribunal, lo que provocó una crisis inédita en ese tribunal en plena campaña.
Los analistas consultados coinciden en que el cansancio ciudadano con la corrupción pesa sobre la contienda. Un profesor de ciencia política de la Universidad de Brasilia resume el ánimo del electorado: muchos piensan que todo el mundo es corrupto.