Las cenizas del Nobel Miguel Ángel Asturias regresan a Guatemala tras 52 años en París
La familia del escritor decidió repatriar sus restos después del cambio de gobierno en Guatemala en 2024. Llegarán al país el 12 de noviembre.
El Ayuntamiento de París entregó este martes las cenizas del escritor Miguel Ángel Asturias a su familia, en una ceremonia emotiva que marca el inicio de su retorno a Guatemala. Los restos del premio Nobel de Literatura estuvieron más de medio siglo enterrados en un cementerio de la capital francesa.
Asturias, abogado, escritor y diplomático, murió a los 74 años en España, en 1974. Fue sepultado en París, ciudad donde vivió largas temporadas. Su tumba, con forma de estela maya, se encuentra en el cementerio de Père-Lachaise, uno de los más visitados de la ciudad y donde descansan figuras como Balzac, Édith Piaf o Jim Morrison.
En el acto celebrado en el Ayuntamiento, funcionarios municipales entregaron la urna a su hijo, Miguel Ángel Asturias Amado, de 85 años. Con lágrimas en los ojos, abrazó el recipiente, cubierto con un tejido artesanal. Según declaró, le resultó muy difícil tomar la decisión de llevar a su padre de vuelta a su patria, dejando atrás un país que el escritor amó profundamente, pero también sintió que Francia y Guatemala habían reconocido la obra de su padre.
La familia había rechazado en ocasiones anteriores las peticiones de repatriación de los dos gobiernos previos. Decidió actuar ahora tras la llegada al poder del presidente socialdemócrata Bernardo Arévalo, en 2024. El ministro guatemalteco de Cultura, Luis Méndez, explicó que las circunstancias históricas y políticas no habían permitido el traslado, pero que esa situación cambió.
Méndez indicó que el proceso de exhumación y cremación concluyó el 20 de octubre. Las cenizas llegarán a Guatemala el 12 de noviembre. Dos días después se realizarán honras fúnebres en el Palacio Nacional, y al día siguiente los restos serán depositados en un monumento del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, que lleva su nombre.
En París, una placa recordará que los restos del escritor descansaron 52 años en ese cementerio. Durante la ceremonia, la edil encargada de Relaciones Internacionales, Audrey Pulvar, recordó que Asturias era guatemalteco de nacimiento y parisino por adopción, y que consideraba Francia como su segunda tierra.
Asturias recibió el Nobel en 1967 y es uno de los seis latinoamericanos galardonados con ese premio. Su obra más conocida, El señor presidente (1946), retrata la dictadura de Manuel Estrada Cabrera y se considera una de las primeras novelas sobre autócratas en la literatura de la región. También defendió el mundo indígena. Leyendas de Guatemala (1930), su primer libro publicado, reúne cuentos de origen maya, y Hombres de maíz (1949), precursor del realismo mágico, narra el conflicto entre comunidades indígenas y la explotación capitalista de la tierra.