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Leer a un Nobel no garantiza que el libro guste, según un columnista

El autor repasa su experiencia con García Márquez, Gurnah y Grass, y sostiene que el premio sirve sobre todo para conocer otras miradas del mundo.

Redacción Nacional, 12:01 a.m. · 2 min de lectura
Leer a un Nobel no garantiza que el libro guste, según un columnista

Muchos latinoamericanos recuerdan con nitidez el momento en que Gabriel García Márquez recibió el Nobel de Literatura en 1982. Así lo recuerda un columnista que escribe sobre el tema, quien evoca la imagen del escritor colombiano con una camisa blanca y una sonrisa amplia, además de la presentación de Toto La Momposina con su cumbia en la misma época.

El colombiano ya tenía más de una decena de obras publicadas y era uno de los autores más leídos de Latinoamérica cuando llegó el galardón. Entre sus títulos se mencionan Cien años de soledad, Crónica de una muerte anunciada, Ojos de perro azul y La increíble historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada. Para muchos lectores de otras regiones, el Nobel fue el primer contacto con su nombre, y algunos, según el texto, terminaron decepcionados al leerlo.

El columnista sostiene que muchas obras dependen de su contexto para ser comprendidas. Pone como ejemplo a un lector de Narva, ciudad del noreste de Estonia en la frontera con Rusia, que podría tener dificultades para captar el significado de las mariposas amarillas, la ciénaga o las bananeras de la novela de García Márquez. Él mismo reconoce que le costó conectar con Paraíso, del tanzano Abdulrazak Gurnah, Nobel de 2021, una historia sobre un niño entregado a un comerciante por la deuda de su padre que recorre África Central. Según cuenta, al final el libro le gustó, aunque le costó bastante avanzar en la lectura.

También menciona El tambor de hojalata, de Günter Grass, un libro que compró con entusiasmo y que terminó abandonando. Por eso concluye que haber ganado el Nobel no asegura que una obra sea del agrado de cada lector, pues influyen el contexto y la época. Aun así, afirma que la mayoría de los premiados que ha leído, o escuchado en el caso de Bob Dylan, le han gustado.

Para el autor, el valor principal del premio está en abrir ventanas a otras perspectivas, sobre todo de escritores de otros continentes. Cita a la polaca Olga Tokarczuk, al noruego Jon Fosse y al húngaro László Krasznahorkai, a quien reconoce como el ganador más reciente de su lista, y dice que aún le debe la lectura de este último.

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