La ONU extiende seis meses el mandato de la fuerza contra pandillas en Haití
El Consejo de Seguridad aprobó la prórroga hasta el 31 de marzo de 2027, mientras la misión enfrenta retrasos en su despliegue y la expansión de las bandas armadas.
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó este martes una nueva prórroga de seis meses para la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), que operará en Haití hasta el 31 de marzo de 2027. La resolución fue impulsada por Estados Unidos y Panamá, y salió adelante con 12 votos a favor, ninguno en contra y tres abstenciones.
La fuerza fue creada hace un año para reemplazar a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS). Su autorización inicial, aprobada en septiembre de 2025, era de 12 meses. El texto aprobado mantiene el respaldo logístico y operativo de Naciones Unidas a través de la Oficina de Apoyo de la ONU en Haití (UNSOH), aunque la GSF no es una misión de paz de la organización.
El proceso llega en medio de dificultades. La misión todavía no ha completado su despliegue y tiene que enfrentar el crecimiento de las bandas armadas que controlan amplias zonas del país. La fuerza trabaja en coordinación con la Policía Nacional Haitiana, que es el cuerpo con el que debe articular cada operación.
En julio, el representante especial de la ONU para Haití, Carlos Ruiz Massieu, informó al Consejo sobre avances en la preparación de las elecciones. Entre ellos citó la revisión del decreto electoral, el consenso alcanzado sobre el presupuesto y el inicio del registro de votantes. Sin embargo, advirtió que la inseguridad sigue siendo el principal obstáculo para la estabilidad, y pidió que los preparativos electorales y la mejora de la seguridad avancen al mismo tiempo.
En la misma sesión, el representante especial de la GSF, Jack Christofides, explicó que la fuerza ya tiene una estructura de mando y una primera base operativa. También reportó operaciones en Tabarre y Delmas, donde hubo detenciones, decomisos de armas y la destrucción de cientos de cócteles molotov. Aun así, reconoció que la misión se encuentra en una fase inicial y pidió más apoyo internacional para aumentar la presión sobre las pandillas.
La renovación ocurre mientras en Puerto Príncipe crecen las protestas de los grupos de autodefensa, que exigen a las autoridades medidas concretas para frenar la violencia. El próximo reto será que el despliegue avance y que los resultados en el terreno acompañen el calendario político del país.