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CULTURA

La obra de Wifredo Lam, un surrealismo con raíces tropicales

El pintor cubano mezcló tradiciones africanas, asiáticas, europeas y latinoamericanas, y su trabajo dialogó con las vanguardias de París y Nueva York.

Redacción Nacional, 9:00 a.m. · 2 min de lectura
La obra de Wifredo Lam, un surrealismo con raíces tropicales

Wifredo Lam, nacido en Cuba, era hijo de un inmigrante chino originario de Cantón y de una mujer mulata, descendiente de esclavos traídos de África. Esa herencia familiar explica buena parte de su obra, que refleja raíces africanas, asiáticas, europeas y latinoamericanas al mismo tiempo.

Su pintura gira en torno a la hibridez cultural y recoge la historia poscolonial del Caribe. Para quienes observan sus cuadros, el propósito es doble: denunciar las consecuencias de la colonización y, a la vez, liberar la imaginación de la mirada impuesta por la colonia.

Su obra más conocida es La Jungla, de 1943. Se mostró por primera vez en 1944 en la galería Pierre Matisse, en Nueva York, donde fue bien recibida por los surrealistas. El cuadro se volvió famoso por su postura anticolonial y por su acercamiento a la espiritualidad afrocubana. Hoy forma parte de la colección permanente del MoMA.

La pintura muestra un paisaje de cañaverales del que surgen figuras híbridas. Las formas humanas, animales y vegetales se confunden: los pies parecen manos o patas, y los tallos de caña se asemejan a extremidades. Esa disolución de fronteras es el rasgo central de la obra.

La obra de Lam también se nutre de su cosmología espiritual, que combina la santería y otras religiones afrocaribeñas con elementos animistas, ocultistas y mitológicos. Según la fuente, ese universo buscaba cuestionar la visión cristiana tradicional y demostrar que el arte cubano podía competir con las vanguardias europeas sin perder su identidad.

Lam salió de Cuba en 1928 rumbo a Madrid, donde quería hacerse un nombre como artista. Allí se sumó a los republicanos durante la Guerra Civil Española. En 1938 llegó a París con una carta de recomendación del escultor español Manolo Hugué, conoció a Picasso y, por medio de él, a André Breton, figura central del surrealismo. Al año siguiente, el galerista Pierre Loeb le organizó su primera exposición individual en París.

Desde la década de 1950, su vida se volvió más itinerante, con residencias en París, Nueva York, Caracas, Zúrich e Italia. Lam murió en París el 11 de septiembre de 1982, a los 79 años.

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