Navi Pillay gana el Nobel de la Paz por su defensa del derecho internacional
La jurista sudafricana, de 85 años, es reconocida por su labor en la justicia internacional y los derechos humanos, en medio de presiones crecientes sobre esas instituciones.
La jurista sudafricana Navi Pillay ganó el Premio Nobel de la Paz este viernes por su trabajo en favor de la justicia internacional y el derecho internacional. El Comité Nobel Noruego explicó que la distinción reconoce su contribución a la paz y su papel en los esfuerzos para que los responsables de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio rindan cuentas ante la justicia.
El comité advirtió que el derecho internacional enfrenta una presión creciente en medio de conflictos armados y tensiones geopolíticas. Según el jurado, en una época marcada por guerras de una magnitud que el mundo no veía desde hacía mucho tiempo, este derecho dejó de ser un complemento de la paz y la seguridad para convertirse en una necesidad. El presidente del comité, Jørgen Watne Frydnes, alertó sobre una tendencia a imponer el poder por encima de los marcos legales y del respeto por el derecho y la justicia.
Pillay tiene 85 años y su carrera comenzó durante el apartheid, el sistema de segregación racial que rigió Sudáfrica por décadas. Como abogada defendió a activistas contra ese régimen, entre ellos Nelson Mandela, y trabajó para proteger los derechos fundamentales de los presos políticos. Después ocupó cargos relevantes en la justicia internacional, entre ellos el Tribunal Penal Internacional para Ruanda y la Corte Penal Internacional.
Entre 2008 y 2014 dirigió la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, desde donde impulsó la protección de las libertades fundamentales y la rendición de cuentas por violaciones graves. Actualmente es magistrada de la Corte Internacional de Justicia, en el caso en que Gambia acusa a Birmania (Myanmar) de cometer genocidio contra la minoría rohinyá.
Uno de los episodios más sensibles de su trayectoria reciente fue la presidencia de una comisión independiente de investigación de la ONU que concluyó que Israel cometió genocidio en la Franja de Gaza, una conclusión que Israel rechaza. Pillay ha recibido críticas y acusaciones de antisemitismo, que ella lamenta, y en redes sociales han circulado llamados para que Estados Unidos le imponga sanciones.
El contexto de la premiación está marcado por la tensión entre Washington y los organismos que investigan o persiguen presuntos crímenes internacionales. En 2024, la Corte Penal Internacional emitió órdenes de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y contra el entonces ministro de Defensa, Yoav Gallant, por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad en Gaza. Estados Unidos cuestiona a la corte y la califica de institución politizada, y el presidente Donald Trump instó en septiembre, durante la Asamblea General de la ONU, a los países miembros a retirarse de ella.
Tras conocerse el anuncio, Pillay respondió con ironía al mandatario estadounidense. Bromeó con que podría compartir el galardón con Trump si el público aplaudía con más fuerza. La Organización de las Naciones Unidas celebró el reconocimiento y señaló que el premio reafirma la necesidad y el valor de los derechos humanos.