BULLA
SOCIEDAD

La fe sostiene a los pueblos de Azuero tras la pérdida de sus iglesias

Trece templos resultaron dañados por el sismo de magnitud 7,7, y los sacerdotes celebran misas al aire libre mientras el Ministerio de Cultura evalúa el daño patrimonial.

Redacción Nacional, 8:45 a.m. · 2 min de lectura
La fe sostiene a los pueblos de Azuero tras la pérdida de sus iglesias

En la península de Azuero, el terremoto de magnitud 7,7 que sacudió Panamá el pasado 9 de octubre dejó templos históricos con daños graves. La Arquidiócesis de Panamá contabiliza 13 iglesias afectadas, y el Ministerio de Cultura trabaja en la evaluación del daño patrimonial, que incluye edificios con más de un siglo de existencia y otros fundados en el siglo XVI, como el de la Villa de los Santos.

En Llano de Piedra, la capilla Santa Rosa de Lima quedó seriamente dañada. La cruz del altar cayó en medio del recinto, una de las torres colapsó, el falso techo quedó destrozado y varias imágenes presentan fisuras. Muchas de estas sedes católicas habían sido reformadas hace poco tiempo, según relatan vecinos de distintas localidades.

El padre Álvaro Sáez, responsable de la zona, explicó que el lugar era punto de encuentro de la comunidad cada domingo. Describió a una población muy activa, golpeada no solo en sus viviendas sino también en un espacio que representa su fe. Según el sacerdote, los habitantes sienten temor, pero conservan la esperanza.

La situación se repite en otros pueblos. En La Colorada, a unos cien kilómetros, la capilla de San Sebastián quedó en ruinas, y la imagen del santo patrono apareció decapitada. Furbia Pérez, presidenta del comité católico local, señaló que nadie había llegado todavía a revisar las estructuras. Pese al daño, los instrumentos litúrgicos quedaron en buen estado sobre la mesa central, y una casulla se conservó intacta en la sacristía. El sismo también afectó gravemente a esa comunidad, donde se reporta que cerca del 80% de las viviendas y las sedes del gobierno local resultaron arrasadas.

Ante la falta de edificios seguros, los sacerdotes de la zona han improvisado misas en parques, portales y casas. El padre Sáez, quien regresó a Panamá hace unos 15 días tras estudiar en Roma, describió esta práctica como una iglesia ambulante que lleva sus instrumentos de pueblo en pueblo.

El balance humano del sismo, ocurrido a las 12:56 del viernes, se mantiene sin víctimas mortales, algo que las autoridades calificaron como un milagro. Según el último reporte oficial del martes, 2.164 familias resultaron afectadas, 506 perdieron su hogar por completo, menos de 30 personas quedaron heridas y unas 2.000 edificaciones sufrieron daños. Muchas familias pasan las noches en casetas de acampar en los parques y se alimentan de ollas comunales.

Temas de esta nota
Compartir
Seguimiento

Más sobre Sismo

Seguir el tema →
Nacionales

Te puede interesar

Ver la sección →