Expertos de la UTP piden evaluar ya las infraestructuras críticas tras el sismo
Ingenieros advierten que hospitales, escuelas y viviendas antiguas necesitan revisión, mientras el sismo de magnitud 7.5 reavivó dudas sobre la resistencia de las edificaciones del país.
El sismo de magnitud 7.5 que se registró el pasado viernes sorprendió a Panamá cuando el país se preparaba para el simulacro nacional de desastres. El movimiento reavivó las preguntas sobre cuánto pueden resistir las viviendas y los edificios ante un temblor de esa fuerza.
En el Foro de Ingeniería Sísmica, realizado recientemente, especialistas en ingeniería estructural de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) señalaron que tres factores deben tomarse en cuenta para reducir los riesgos: la antigüedad de las construcciones, las características del suelo y el cumplimiento de las normas sísmicas.
Ramiro Vargas, profesor del Departamento de Mecánica Estructural, dijo que la evaluación de las edificaciones esenciales es urgente. Mencionó hospitales, escuelas, centros de salud, estaciones de bomberos, instalaciones policiales y dependencias del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc). Según explicó, desde esos lugares se coordina la asistencia a la población, por lo que deben mantenerse en condiciones adecuadas para responder a una emergencia.
Vargas también advirtió sobre las viviendas unifamiliares, que pueden tener debilidades por falta de confinamiento estructural. Indicó que muchas no cuentan con vigas de amarre, elementos que ayudan a mejorar su resistencia.
El especialista recordó que en el interior del país se reportaron daños en edificaciones, en provincias como Veraguas, Los Santos y Coclé. Muchas viviendas e iglesias de esas zonas se construyeron antes de la normativa sísmica de 1984, por lo que fueron diseñadas con criterios distintos a los actuales. También propuso hacer diagnósticos en zonas vulnerables a deslizamientos, como sectores de Arraiján, San Miguelito y Chiriquí, donde en la época lluviosa se presentan problemas de inestabilidad del terreno.
Por su parte, Óscar Ramírez, también profesor del Departamento de Mecánica Estructural, explicó que la vulnerabilidad sísmica tiene varias dimensiones y que la antigüedad es solo una de ellas. Aclaró que una construction antigua no necesariamente está mal hecha, pero sí debe evaluarse según las normas con las que fue diseñada.
Ramírez también destacó la importancia de elaborar mapas de vulnerabilidad que incluyan información sobre fallas geológicas y características del suelo. Según dijo, estos instrumentos ayudarían a identificar áreas que requieren estudios más detallados y a planificar nuevas construcciones. Añadió que dos edificios pueden reaccionar de forma distinta ante un mismo sismo, según su altura, diseño y ubicación, y que el tipo de terreno también influye en cómo se percibe la sacudida.