La deforestación en la Amazonía brasileña cae a su nivel más bajo desde 1988
Entre agosto de 2025 y julio de 2026 se deforestaron 3.335 kilómetros cuadrados, casi 42% menos que el período anterior.
La deforestación anual en la Amazonía brasileña llegó a su nivel más bajo desde que comenzaron los registros históricos en 1988, según cifras oficiales difundidas por el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Entre agosto de 2025 y julio de 2026 se deforestaron 3.335 kilómetros cuadrados de selva, una reducción cercana al 42% frente al período anterior.
El dato llega en un momento políticamente sensible. Lula enfrenta en el balotaje del 25 de octubre al senador conservador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien gobernó de 2019 a 2022 con una postura de extrema derecha. Durante ese mandato, la deforestación en este bioma aumentó de forma considerable, por lo que el anuncio mejora el balance ambiental del actual gobierno de cara a la votación.
Lula publicó en X que el objetivo es alcanzar deforestación ilegal cero para 2030, un compromiso que asumió al inicio de su mandato en 2023. Brasil alberga cerca del 60% de la mayor selva tropical del mundo, un ecosistema clave para absorber los gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento global.
El ministro de Medio Ambiente, Joao Paulo Capobianco, calificó la caída de absolutamente estratosférica durante una rueda de prensa en Brasilia. La tasa oficial se calcula con el sistema de satélites Prodes, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), y abarca el período que empieza en agosto, en plena temporada seca, y termina en julio del año siguiente. Según los datos, la tasa baja de forma continua desde 2022, con una caída acumulada de 71,2% en cuatro años.
En el Cerrado, la sabana más biodiversa del mundo ubicada al sur de la Amazonía, la superficie deforestada también llegó a su mínimo desde que existen registros, iniciados en 2001. En ese bioma se destruyeron 5.517 kilómetros cuadrados de vegetación nativa entre agosto de 2025 y julio de 2026, casi 24% menos en un año. Márcio Astrini, secretario ejecutivo del Observatorio do Clima, habló de una conquista histórica y afirmó que, con voluntad política, es posible frenar las motosierras y las emisiones.