Panamá necesita $1,000 millones al año para el agua y cubre apenas el 35%
Un análisis del BID advierte de un déficit anual cercano a $650 millones, mientras el Idaan plantea reformas y prepara su presupuesto de 2027.
Panamá requiere unos $1,000 millones al año para atender el agua y el saneamiento, pero hoy solo destina cerca de $350 millones. Eso equivale al 35% de lo que hace falta y deja un faltante anual de unos $650 millones, en un sistema que arrastra décadas de rezago en redes, plantas potabilizadoras y alcantarillado.
La falta de recursos se traduce en menos capacidad para reparar y ampliar tuberías, rehabilitar plantas, reducir fugas y llevar saneamiento a más hogares. Mientras tanto, la infraestructura envejece, el mantenimiento se encarece y crece la presión sobre las fuentes de agua.
La especialista líder de agua y saneamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, María Eugenia de la Peña, presentó este diagnóstico en un simposio sobre sostenibilidad, energía y agua realizado en la capital. Según su exposición, el país también enfrenta falta de continuidad en el suministro, deterioro en la calidad del servicio y un atraso marcado en las zonas rurales e indígenas.
La especialista señaló además una debilidad institucional. Según los informes de fiscalización citados, la ejecución presupuestaria es baja por trabas burocráticas, licitaciones deficientes y escasez de personal técnico calificado. Como ejemplo, mencionó que comprar una simple báscula para operaciones puede tardar más de tres meses por los controles de la Contraloría y los cambios frecuentes de partidas.
El cambio climático agrava el panorama. En 2023, la cuenca del Canal de Panamá, que abastece el consumo humano e industrial de la región metropolitana, registró 25.6% menos lluvias. Este año se suma el fenómeno de El Niño, que también reduce las precipitaciones. A esto se añade la deforestación, con 352 mil hectáreas de bosque perdidas entre 2019 y 2021, lo que debilita la capacidad de los suelos para regular y filtrar el agua.
La contaminación también pesa. Solo el 57.2% de las aguas residuales recibe algún tipo de tratamiento, así que casi la mitad se vierte sin control en cuencas que luego deben abastecer a las potabilizadoras.
El análisis apunta a un modelo financiero insostenible, con tarifas congeladas. La tarifa media del Idaan es de $0.28 por metro cúbico, la más baja del continente según la comparación presentada, frente a los $2.40 que se pagan en San José, Costa Rica. Con esos ingresos, el instituto cubre solo el 70% de sus gastos operativos.
Para salir de este esquema, la especialista propuso una transformación gradual en tres fases que convierta al Idaan en una sociedad anónima con 100% de participación estatal, similar a Tocumen S.A. o Etesa. Según la propuesta, esto permitiría un régimen de contrataciones más ágil, un código de trabajo flexible y unidades regionales. La propuesta no contempla un aumento directo de tarifas, sino un esquema más justo que recupere costos y fortalezca el sector rural.
El director del Idaan, Antonio Tercero, dijo que la institución ejecuta un plan de intervención en más de 41 de las 55 plantas potabilizadoras del país. Para el presupuesto de 2027, explicó que se solicitaron más de $200 millones para inversión y entre $100 millones y $150 millones para funcionamiento, que incluyen la compra de agua en bloques y la electricidad. Entre los proyectos citados están el saneamiento de David, en Chiriquí, y la planta de Howard, en Panamá Oeste.