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ECONOMÍA

Apagones prolongados encienden protestas nocturnas en Maracaibo y otras regiones de Venezuela

El racionamiento eléctrico golpea a comerciantes, enfermos y familias, mientras el gobierno anuncia planes para recuperar capacidad de generación.

Mesa Internacional, 6:37 p.m. · 3 min de lectura
Apagones prolongados encienden protestas nocturnas en Maracaibo y otras regiones de Venezuela

Cada noche, en barrios y autopistas de Venezuela, se escuchan cacerolas, se ven columnas de humo por la quema de neumáticos y se oye un reclamo que se repite: quieren luz. Las manifestaciones contra el racionamiento eléctrico crecen en varias regiones, y Maracaibo, capital del estado Zulia, es uno de los epicentros del malestar.

La crisis aparece en un momento delicado. El país necesita más electricidad para aumentar su producción petrolera, un sector que ahora se abre a la inversión de grandes empresas transnacionales. Todo ocurre nueve meses después de la captura de Nicolás Maduro en un operativo de Estados Unidos, un hecho que ha cambiado el panorama político y económico del país.

El occidente venezolano ya arrastraba años de cortes que duraban entre seis y ocho horas diarias. Sin embargo, la situación actual se describe como la peor en la historia reciente del país, que posee las mayores reservas petroleras del mundo. Según la información disponible, estos apagones son consecuencia de años de desinversión, corrupción y mala gestión en el sector eléctrico.

Los efectos se sienten en la vida diaria. Daiwuin Terán, de 49 años, dueño de un pequeño expendio de víveres en Maracaibo, dice que la gente está molesta y estresada, y advierte que el problema de la luz podría terminar en un estallido social. En Guacara, estado Carabobo, el cocinero Alexander Montesuma describe un agotamiento total, mientras su vecina Jaqueline Jiménez cuenta que los cortes, que antes eran raros, ahora ocurren tres o cuatro veces al día y les han hecho perder carne y pollo. El panadero Alexander Ramírez, de 44 años, traslada sus hornos de un local a otro para tener electricidad. Isaac Antonio Bracho, de 73 años y paciente renal, pasa horas en vela porque su casa se vuelve insoportable sin ventilación.

Las protestas espontáneas se han multiplicado. A inicios de semana, en varios estados, manifestantes bloquearon la autopista que conecta el occidente con Caracas, provocando filas kilométricas. En Táchira, un grupo cerró una carretera después de cuatro días sin electricidad. La presidenta interina, Delcy Rodríguez, criticó la violencia como respuesta a los apagones y aseguró que quemar neumáticos no aporta energía al sistema. En Caracas no hay racionamientos programados, aunque sí fluctuaciones constantes de voltaje, lo que ha reavivado el temor a un apagón nacional como el ocurrido en 2019.

La demanda se disparó por las altas temperaturas. A finales de septiembre alcanzó un pico de 16.400 megavatios, la cifra más alta desde 2017, mientras el país genera en promedio unos 12.000 megavatios. Los racionamientos promedian entre siete y 12 horas diarias. El gobierno asegura que prevé incorporar 7.400 megavatios en los próximos años mediante acuerdos con multinacionales y recuperar otros 1.300 antes de que termine 2026. Durante una visita a Caracas en septiembre, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, habló de un plan a cinco años para reconstruir el sistema eléctrico.

Analistas advierten que el problema podría agravarse con la recuperación económica. Alejandro Grisanti, de la firma Ecoanalítica, considera que la electricidad se ha convertido en el principal obstáculo para el crecimiento, y que la demanda podría aumentar más rápido que la capacidad de generación.

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