La catedral de Penonomé pierde una torre y el mercado espera regresar
Las grietas del terremoto del 9 de octubre obligaron a demoler la torre izquierda, mientras los comerciantes del Mercado Santa Rosa de Lima siguen a la intemperie.
La catedral San Juan Bautista de Penonomé comenzó a perder una de sus torres este jueves 15 de octubre. Los trabajadores demolían la torre izquierda, una estructura que formaba parte del paisaje de la ciudad y que ya no podía conservarse tras el terremoto de magnitud 7.5 registrado el viernes 9 de octubre.
Las grietas que dejó el sismo comprometieron seriamente la estructura, y un equipo de ingenieros determinó que la torre debía ser demolida. El área está acordonada y protegida con láminas de zinc que la separan del parque. Detrás de ellas, las máquinas trabajan entre polvo y fragmentos de concreto, mientras un obrero perfora la estructura desde una plataforma elevadora.
La iglesia tiene una larga historia. Su primera misa se celebró en 1581 y, con el paso de los años, pasó por distintos procesos de restauración y adiciones. Buena parte de esos trabajos respondieron a los daños de un terremoto anterior, ocurrido en 1913, que afectó precisamente las torres.
A pocos metros, el Mercado Público Santa Rosa de Lima también muestra los efectos del movimiento telúrico. Inaugurado en noviembre de 1918, el mercado tiene más de un siglo de historia y ha sido por generaciones un punto de abastecimiento para los penonomeños. Ahora, en su parte trasera, varios comerciantes venden a la intemperie mientras esperan clientes y no saben cuándo volverán a sus puestos.
Daniela Alexandra Monteza vende plantas medicinales y dice que vive con incertidumbre, porque sus ingresos dependen de las ventas diarias. Afirma que todavía no ha recibido respuesta de las autoridades sobre cuándo podrá regresar a su local, y que las ventas están lentas. Juana Sánchez, que vende café y leguminosas, teme que las lluvias dañen su mercancía y pide el apoyo de la población para comprar en el mercado.
Fátima Flores, administradora del mercado, explicó que los 89 arrendatarios fueron reubicados temporalmente en la parte trasera y en los laterales del edificio como medida preventiva. Entre ellos hay vendedores de artesanías, bollos, frutas, verduras y carnes, además de dos fondas. Flores indicó que esperan una evaluación oficial que defina el alcance de los daños y si los comerciantes podrán regresar. El área de carnicería necesita reemplazar el cielo raso, y algunas paredes deberán revisarse a fondo. También desmintió versiones en redes sociales sobre una persona atrapada en los escombros y confirmó que todos salieron a tiempo.