Pescadores de Colón convierten al pez león en captura y en comida
El grupo Zaracunde Pesca Sub busca esta especie invasora en la costa colonense, la limpia y la prepara para el consumo.
Para los buceadores de Zaracunde Pesca Sub, en Colón, el pez león dejó de ser una simple curiosidad bajo el agua. Roy Macpherson recuerda que, durante una captura en mar abierto, una espina de la cola le atravesó la mano derecha y lo obligó a soltar al animal. Describe un dolor intenso y asegura que sus compañeros lo ayudaron a salir del agua.
Con el tiempo, el grupo aprendió a localizar, capturar y manipular la especie sin exponerse de forma innecesaria a sus espinas. Hoy muchos de sus integrantes se sumergen precisamente para buscarlo. En las últimas semanas, durante una jornada de pesca deportiva en la llamada Playita de Colón, notaron una cantidad importante de ejemplares en la zona, una presencia que ya habían advertido en inmersiones anteriores.
La actividad se enmarca en una jornada titulada "Empatía costeña", que reunió a pescadores para hablar de las características de la especie, los riesgos de manipularla y su impacto sobre otros animales marinos. El pez león es un depredador que consume otras especies y puede alterar el equilibrio de los ecosistemas donde se establece. Sus espinas contienen veneno, y una mala manipulación puede provocar una reacción dolorosa.
Después de años de captura, los integrantes del grupo también comenzaron a consumirlo. Alfredo Manuel Marín Ricardo, presidente de Zaracunde Pesca Sub, fue el primero en probarlo dentro del equipo. Según explican, el trabajo continúa en tierra, donde lo limpian, lo preparan y lo cocinan. El grupo sostiene que el veneno se concentra en las aletas, de modo que, si estas se retiran, la carne puede aprovecharse. También afirman que las aletas dejan de producir veneno tras unos minutos fuera del agua, aunque advierten que no deben tocarse, pues siempre puede quedar algo de toxina.
El grupo aclara que su objetivo no es acabar con la especie, sino mantener bajo control su presencia en las aguas colonenses. Hablan de pesca selectiva y responsable, sin extracción indiscriminada. Un integrante relata que fue punzado cuatro veces en el dedo pulgar y que, entre 35 y 40 minutos después, empezó a sentir un adormecimiento lento que luego escaló hasta convertirse en un dolor con sensación de calambre. Tras tres horas acudió al hospital, donde le dijeron que era la primera vez que veían un caso así.