Israel vota con seguridad, reclutamiento y costo de vida en la mesa
Unos 7 millones de votantes eligen el 27 de octubre en la primera votación desde el ataque de Hamás de 2023, que muchos ven como un referéndum sobre Netanyahu.
Cerca de 7 millones de israelíes están convocados a votar el 27 de octubre. En estas elecciones se decidirá sobre la política de reclutamiento militar, la economía y la rendición de cuentas por el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, el más mortífero en la historia del país. Ese asalto dejó más de 1.200 muertos. Por ser la primera votación desde entonces, los comicios se perciben como un referéndum sobre el primer ministro Netanyahu.
La responsabilidad por la brecha de seguridad que permitió el ataque domina buena parte de la campaña. Muchos ciudadanos piden una comisión de investigación para identificar a los responsables, algo que el gobierno rechaza. Gadi Eisenkot, principal rival de Netanyahu, llama a un giro político y a retirar al veterano mandatario del poder. Otros opositores acusan a Netanyahu de ignorar alertas de los servicios de seguridad de Egipto y de Emiratos Árabes Unidos, según medios regionales. Él niega esas acusaciones y sostiene que sus servicios no lo alertaron la mañana de la ofensiva. Propone, en cambio, una instancia integrada por miembros designados por los partidos con representación parlamentaria. Además, se le critican sus relaciones pasadas con Catar, principal respaldo financiero de Hamás y sede de su oficina política. Durante años, Israel también autorizó el envío de millones de dólares a Gaza, decisión criticada por haber fortalecido financieramente al grupo.
La doctrina de seguridad israelí, que durante décadas se apoyó en la inteligencia, la disuasión y las guerras relámpago, dio paso a una estrategia de prevención permanente. Esta incluye campañas militares prolongadas y ocupación de zonas en Gaza, Líbano y Siria, además de operaciones recurrentes en Cisjordania y ataques contra Irán y los hutíes de Yemen. Lo que ahora se cuestiona es si el país puede sostener esa estrategia en el tiempo. Desde 2023 se han movilizado en varias ocasiones decenas de miles de reservistas, con fuertes efectos en sus vidas familiares y profesionales, y el ejército advierte con frecuencia sobre la falta de personal.
Esa estrategia también ha afectado la imagen internacional de Israel, cada vez más criticado por las consecuencias humanitarias de su ofensiva. Según el Ministerio de Sanidad del territorio palestino, solo en Gaza se contabilizan 74.000 muertos. En el Líbano, las campañas israelíes también han causado miles de víctimas.
El debate sobre el reclutamiento se vincula con la exención del servicio militar para judíos ultraortodoxos, obligatorio para hombres y mujeres. Los ultraortodoxos representan más del 14% de la población y su peso podría llegar al 25% a mediados de siglo, lo que se traduce en más influencia política. El Likud, partido de derecha de Netanyahu, y sus aliados de extrema derecha respaldan a los partidos ultraortodoxos. La mayoría de la oposición, en cambio, quiere incluir en el servicio militar a los estudiantes de escuelas talmúdicas y rechaza cualquier alianza con esas formaciones. Eisenkot, exalto mando militar, perdió a un hijo en las operaciones en Gaza y acusa a Netanyahu de defender de manera descarada a quienes evaden su deber.
Las divisiones religiosas también se reflejan en leyes recientes. Antes de la disolución del Parlamento en julio, se aprobó una norma que permite separar a hombres y mujeres en algunas carreras universitarias, además de un texto sobre la importancia del estudio de la Torá. Los partidos conservadores sostienen que estas medidas refuerzan el carácter judío del país, mientras que sus críticos denuncian un control creciente de la religión en la vida pública.
En lo económico, el PIB se ha duplicado desde los años 2000 y el desempleo se mantiene en niveles históricamente bajos. Sin embargo, el costo de vida figura entre los más altos del mundo y los salarios medianos están por debajo del promedio de la OCDE. Los economistas atribuyen el problema a un mercado local poco competitivo, barreras comerciales y una política de vivienda prácticamente inexistente. Desde 2023, el presupuesto de Defensa se duplicó y los impuestos subieron en consecuencia. Aunque la seguridad y la religión dominan el debate, todos los candidatos incluyen en sus programas reformas para aliviar el costo de la vida.