Instituto de Geociencias reforzará vigilancia sísmica en la falla Azuero-Soná
Instalará cinco nuevas estaciones tras el terremoto de magnitud 7.5 del viernes, con tres en Azuero y dos en Soná.
El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá intensificará el monitoreo de la falla Azuero-Soná, la estructura cuyo movimiento originó el terremoto de magnitud 7.5 registrado el pasado viernes. Según explicó Arkin Tapia, geógrafo y jefe de la Red de Sismología del instituto, a partir de este miércoles se instalarán cinco nuevas estaciones en el país para vigilar las réplicas y las secuencias sísmicas que siguieron al evento principal.
De esas cinco estaciones, tres se colocarán en la península de Azuero y dos en la provincia de Veraguas, específicamente en el sector de Soná. El objetivo es lograr una mayor completitud del catálogo de movimientos telúricos, es decir, registrar la mayor cantidad posible de sismos en la zona.
Actualmente, el instituto cuenta con 65 estaciones distribuidas en todo el territorio nacional, aunque algunas están fuera de operación. Tapia aclaró que ninguna red sísmica del mundo capta el 100% de sus datos, pero la entidad aspira a ampliar su cobertura y su capacidad de registro para mejorar el seguimiento de la falla.
El especialista recordó que los temblores no pueden predecirse. Con base en la historia sísmica de la región de Azuero, indicó que se observa una recurrencia aproximada de 50 años, con un margen de error de 10 años, aunque advirtió que esa cifra puede variar. Por ello, dijo, no es posible saber con exactitud cuándo ocurrirá un evento similar, ya que no existen equipos que permitan conocer los patrones de rotura en el interior de la tierra.
Tapia descartó que el comportamiento de la falla provoque la activación de otras fallas cercanas. Sin embargo, señaló que, por su tamaño, es muy probable que genere en el futuro terremotos de gran magnitud y réplicas importantes, como la registrada el pasado lunes, de magnitud 6.4.
Según el geógrafo, la zona se estabilizará y comenzará a acumular energía para liberarla después, un proceso que tomará tiempo. Mientras tanto, recomendó adoptar en todo el país normas de construcción sismorresistente más rigurosas, para reducir las pérdidas de inmuebles cerca de las fuentes sismogeneradoras.
El instituto, a partir de mediciones de deformaciones, aceleración del suelo y velocidad de las ondas sísmicas, puede determinar las características de una zona de falla y su relevancia. Esa información servirá a la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) para revisar el diseño de las construcciones y que resistan terremotos futuros.