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CIENCIA

Insectos de menos de un centímetro se comunican haciendo vibrar las plantas

Los membrácidos usan señales vibracionales que recorren los tallos, incluso durante el cortejo, según investigadores del STRI en Gamboa.

Mesa de Vida, 7:00 p.m. · 2 min de lectura
Insectos de menos de un centímetro se comunican haciendo vibrar las plantas

Los membrácidos son insectos que miden menos de un centímetro y se comunican sin depender del aire. En vez de producir sonidos audibles, mueven con rapidez el abdomen y frotan las patas contra los tallos de las plantas. Esas vibraciones viajan por el vegetal y otros ejemplares las perciben a través de sus patas.

La investigadora Judith A. H. Smit, que estudia la comunicación vibracional en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), explica que estas señales, al registrarse y convertirse en audio, suenan de forma parecida a los cantos de las ballenas.

El fenómeno se extiende entre las más de 3,000 especies conocidas de membrácidos en el mundo, aunque todavía se estudia poco. Uno de los aspectos más llamativos es que machos y hembras participan activamente en el cortejo. El macho emite una señal, la hembra responde y ambos ajustan su conducta hasta encontrarse. Para Smit, esto cuestiona la idea de que las hembras tienen un papel pasivo en la comunicación animal.

Para su trabajo, el equipo recolectó ejemplares de la especie Guayaquila gracilicornis junto con sus plantas hospederas, que fueron llevados a los laboratorios del STRI en Gamboa, Panamá. Allí registraron las señales con acelerómetros y vibrómetros láser Doppler, equipos capaces de detectar movimientos diminutos en los tallos. También reprodujeron vibraciones distintas para observar cómo reaccionaban los insectos.

La investigación busca entender cómo cambian estas señales durante las interacciones sociales y qué papel cumplen en la selección de pareja. Smit también subraya la importancia de estudiar cómo responden los animales a los cambios provocados por las personas, como la contaminación lumínica, el ruido y el calentamiento global.

Según el trabajo, estas formas de comunicación pasan inadvertidas para los humanos y demuestran que incluso los animales más pequeños pueden aportar pistas sobre el comportamiento y la adaptación de las especies.

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