Iglesias del Casco Antiguo evalúan daños tras sismo y piden apoyo para su conservación
Las inspecciones preliminares no hallaron riesgo inminente generalizado, pero las autoridades religiosas solicitan estudios especializados y respaldo estatal. Los templos siguen abiertos al público.
Las iglesias del Casco Antiguo de la ciudad de Panamá revisaron sus edificios históricos tras el sismo del pasado 9 de octubre, que dejó afectaciones en distintos elementos arquitectónicos. Según una nota de prensa difundida por la institución, las inspecciones visuales y técnicas realizadas el 10 de octubre permitieron documentar fisuras, grietas y desprendimientos de revestimientos en arcos, columnas, bóvedas, cubiertas, muros y fachadas.
Las revisiones estuvieron a cargo de arquitectos del Departamento de Conservación de las Iglesias del Casco Antiguo, y representantes del Ministerio de Cultura también visitaron los templos. Entre los inmuebles revisados figuran la Catedral Basílica Santa María la Antigua, las iglesias de San José, San Francisco de Asís, Nuestra Señora de la Merced y Santa Ana, el Oratorio San Felipe Neri, la Capilla Santo Domingo de Guzmán y el convento de San José.
Las evaluaciones preliminares no encontraron daños que evidencien una condición de riesgo inminente generalizado para visitantes y feligreses. Los responsables aclararon, no obstante, que esta valoración no es una certificación definitiva de la estabilidad estructural de todos los edificios.
La directora ejecutiva de Iglesias Casco Antiguo Panamá, María Isabel Arrocha De La Rosa, señaló que el Oratorio San Felipe Neri fue uno de los inmuebles con afectaciones. Explicó que el edificio tiene una estructura añadida en la parte frontal, distinta a la del monumento histórico, que habría ejercido presión sobre el oratorio. Como consecuencia, se observaron aberturas en algunos muros, por lo que deberán evaluarse para definir las medidas de conservación.
Debido a las afectaciones y a la continuidad de las réplicas sísmicas, los representantes consideran prioritarias las evaluaciones especializadas en los sectores que lo requieran. Según explicaron, estas permitirían vigilar la evolución de las fisuras, prevenir posibles desprendimientos y determinar medidas para proteger a las personas y los elementos arquitectónicos.
La Presidencia de las Iglesias remitió los informes al Ministerio de Cultura para pedir apoyo en la coordinación de las evaluaciones, el acompañamiento de la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural y la gestión de recursos para estudios especializados, medidas de protección y posibles trabajos de consolidación y restauración. La prioridad, indicaron, es atender las afectaciones con criterios técnicos que respeten el valor histórico y arquitectónico de cada monumento.
Mientras se definen las acciones, todas las iglesias permanecen abiertas al público en sus horarios habituales y continúan celebrando las eucaristías, según informaron sus representantes.