BULLA
CIENCIA

Hiroo Kanamori, el sismólogo que creó la escala que mide los grandes terremotos

Su escala de magnitud de momento reemplazó a la de Richter en los sismos mayores, y su trabajo también impulsó las alertas tempranas.

Redacción Nacional, 11:10 a.m. · 3 min de lectura
Hiroo Kanamori, el sismólogo que creó la escala que mide los grandes terremotos

Hiroo Kanamori, sismólogo japonés de 90 años, es profesor emérito del Instituto de Tecnología de California (Caltech), donde ha enseñado por más de medio siglo. Su nombre está ligado a la escala de magnitud de momento, la medida que hoy se usa para describir los terremotos grandes, como el sismo de magnitud 7,7 que se reportó en Panamá. Su interés por la ciencia viene de la infancia. Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando no había cuadernos ni libros, armaba pequeños motores con piezas recogidas en zonas destruidas. Una visita a Nagano, con sus montañas cubiertas de nieve, lo llevó a preguntarse cómo se habían formado.

Antes de la escala de Richter, los científicos usaban sobre todo la intensidad, que describe qué tan fuerte se siente un sismo en un lugar concreto. La intensidad cambia según la distancia al epicentro, así que un mismo terremoto podía tener muchas cifras distintas. En 1935, Charles Richter y Beno Gutenberg, también de Caltech, propusieron una escala basada en la amplitud máxima de las ondas registradas por sismógrafos Wood Anderson, con una corrección según la distancia.

La escala de Richter funcionaba bien hasta alrededor de magnitud 6,5 o 7, pero no describía con precisión los terremotos más potentes. En esos eventos predominan ondas de periodo largo, que aquellos aparatos no captaban. Como resultado, sismos de tamaños muy distintos y daños muy diferentes podían recibir el mismo número.

En 1977, Kanamori definió la escala de magnitud de momento y, en 1979, amplió ese estudio junto al sismólogo estadounidense Thomas Hanks, fallecido en 2024. La medida se apoya en el momento sísmico, un concepto que el japonés Keiiti Aki había definido en la década de 1960. Este valor se obtiene multiplicando tres factores: la superficie de la ruptura en la falla, el desplazamiento de un bloque respecto al otro y la rigidez de la roca que se rompió. Como la escala de Richter, es logarítmica, de modo que un sismo de magnitud 7 libera más de 30 veces la energía de uno de magnitud 6. El terremoto de Valdivia, Chile, en 1960, solo pudo medirse bien con esta escala, que le asignó 9,5, la mayor magnitud jamás registrada.

Kanamori también trabajó en sistemas de alerta temprana. En la década de 1980 colaboró con el Servicio Geológico de Estados Unidos para diseñar un sistema que estima la magnitud con los primeros segundos de datos. Uno de sus algoritmos se usa hoy en la alerta de California. Según Luis Rivera, sismólogo colombiano que ha trabajado con él durante años, estos sistemas permiten avisar a zonas alejadas antes de que llegue la onda. En Japón, por ejemplo, la alerta llega al teléfono y trenes o ascensores reaccionan de forma automática.

El científico considera que predecir terremotos todavía no es posible, porque el proceso sísmico es estadístico y depende de muchos factores. Lo que sí pueden hacer las autoridades es estudiar a fondo cada sismo, revisar qué funcionó, mejorar edificios e infraestructura, planificar el uso del suelo, fortalecer las alertas y coordinar a los sectores público, privado y académico.

Temas de esta nota
Compartir
Seguimiento

Más sobre Sismo

Seguir el tema →
Nacionales

Te puede interesar

Ver la sección →