Halloween en Panamá entre la rumba, la indiferencia y los ritos de botánica
La noche del 31 de octubre se vive de dos maneras distintas en la capital, mientras las botánicas reportan más movimiento por prácticas esotéricas.
La noche del 31 de octubre en la ciudad de Panamá no se vive de una sola forma. Mientras el circuito nocturno ofrece fiestas temáticas, barras abiertas y concursos de disfraces, en otros puntos de la ciudad la fecha pasa casi inadvertida para una parte de la población, o bien se vive desde la práctica religiosa y esotérica.
Para la industria del entretenimiento nocturno, Halloween se ha convertido en una de las fechas comerciales más rentables del último trimestre del año, antes de las celebraciones patrias y de fin de año. Sin embargo, sociólogos y cronistas urbanos coinciden en que esta festividad, importada de Estados Unidos, no ha calado con la misma fuerza en todos los sectores sociales ni en todas las tradiciones del país.
El lado más visible de la jornada es la rumba. Administradores de centros nocturnos indican que la cantidad de clientes en la víspera equivale a la de un fin de semana de quincena alta. Los principales atractivos son premios en efectivo para los disfraces más elaborados, presentaciones de DJs nacionales e internacionales y promociones masivas de bebidas.
Esta dinámica contrasta con la postura de familias y sectores religiosos que prefieren no participar. Para una parte importante de los panameños, la fecha es ajena a la identidad cultural del país o choca con sus creencias.
Alejado de las luces de las discotecas, el 31 de octubre también activa un mercado paralelo en las botánicas y los centros de esoterismo. Comerciantes del Mercado Público de Calidonia y de locales especializados en Curundú y Santa Ana reportan un aumento en la venta de productos para rituales, limpiezas y protecciones. Entre los artículos con más demanda figuran velones de siete potencias, saumerios de azufre, baños de amonio, tierra de cementerio y hierbas amargas.
Practicantes del sincretismo religioso y de la santería en el país explican que, para distintas corrientes esotéricas, esta fecha es una ventana energética propicia para trabajos de limpieza y apertura de caminos, así como para amarres y velaciones. Aun así, estas prácticas suelen realizarse de manera discreta y con poca difusión pública.
Por su parte, las autoridades policiales anunciaron que mantendrán operativos preventivos de vigilancia en zonas concurridas y residenciales, con el fin de garantizar el orden público y evitar daños a bienes o animales.