Francia impone toques de queda parciales tras fin de semana de saqueos y disturbios
El gobierno descartó el estado de emergencia, anunció ayudas para miles de comercios dañados y admitió fallas policiales, mientras se preparan nuevas protestas.
El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, anunció este lunes 19 de octubre toques de queda en distintas zonas del país, luego de dos noches de saqueos, incendios y choques con la policía. Tras una reunión de crisis, descartó decretar el estado de emergencia. Hasta ahora no se ha precisado en qué ciudades regirán las restricciones ni cuánto tiempo durarán.
Todo empezó el sábado 17 de octubre, cuando más de medio millón de personas salieron a la calle, en su mayoría de forma pacífica, para protestar contra el alza del costo de la vida y el deterioro de la educación y la salud públicas. La jornada se salió de control con la aparición de grupos vestidos de negro y con el rostro tapado. Hubo carros quemados, el ayuntamiento de Limoges fue incendiado y también se reportaron daños en el de Marsella. Las autoridades contabilizan más de 2,500 detenidos y cerca de 1,000 policías heridos, siete de ellos graves.
Las cifras sobre los negocios golpeados no coinciden. El gobierno habla de al menos 3,000 comercios afectados, mientras otro reporte calcula unos 1,500 locales saqueados y destruidos. El gremio del comercio y la distribución estima pérdidas de cientos de millones de euros. Desde el martes, los empleados de tiendas dañadas podrán acogerse a un paro parcial cubierto al 100 % por el Estado, y habrá un fondo de liquidez para los dueños. También se estudian rebajas en cargas y cotizaciones.
El presidente Emmanuel Macron reconoció fallas en la forma en que la policía previó y manejó los disturbios, y pidió nuevas tácticas contra las barricadas y los saqueos. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, admitió que en algunas ciudades se perdió el control e intentó renunciar, pero Macron le pidió seguir en el cargo para reforzar la seguridad y llevar a los responsables ante la justicia. Solo en París hay 200 investigadores dedicados a identificarlos, y la presidenta de la Cámara Baja, Yaël Braun-Pivet, quiere abrir una investigación sobre lo ocurrido.
El domingo por la noche, en un mensaje televisado que siguieron 16.7 millones de personas, Macron atribuyó la violencia a grupos de ultraizquierda y a delincuentes y prometió firmeza, aunque no anunció medidas para atender el malestar social, lo que le ganó críticas. Jordan Bardella, de la ultraderecha, dijo que el poder abandonó su papel; Jean-Luc Mélenchon habló de incompetencia del gobierno, y el alcalde socialista de París, Emmanuel Grégoire, culpó al Ejecutivo de degradar el movimiento social.
La crisis llega a seis meses de las presidenciales, en las que Macron ya no puede competir y donde Marine Le Pen encabeza las encuestas. El Parlamento está dividido en tres bloques y el gobierno, en minoría, busca aprobar un ajuste de 54,000 millones de euros para 2027, mientras este lunes subió el rendimiento de su deuda a diez años. Bélgica e Italia también tuvieron protestas con saqueos el fin de semana, y Alemania pidió prudencia a sus ciudadanos ante posibles nuevos disturbios.
Algunas medidas ya están en marcha. Marsella prohibió manifestaciones este lunes entre el mediodía y las 8 de la noche, y Denain, cerca de la frontera con Bélgica, fijó un toque de queda nocturno hasta el domingo. Ese mismo lunes, manifestantes bloquearon el acceso al Louvre en respaldo al movimiento estudiantil. Sobre las próximas marchas hay versiones distintas: una indica que los chalecos amarillos saldrán de nuevo el próximo sábado, y otra señala que ellos y varios sindicatos convocaron protestas masivas para el 5 de noviembre.