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Francia decreta toques de queda parciales tras fin de semana de disturbios

El primer ministro Sébastien Lecornu otorga a los alcaldes la facultad de imponer restricciones nocturnas, mientras el Gobierno promete castigar a los responsables de los daños.

Mesa Internacional, 4:50 p.m. · 2 min de lectura
Francia decreta toques de queda parciales tras fin de semana de disturbios

El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, autorizó a los alcaldes locales a imponer toques de queda parciales después de un fin de semana de disturbios y saqueos en varias regiones del país. Según el mandatario, estas medidas se aplicarán "donde sea necesario", aunque no precisó qué ciudades las adoptarían.

Antes de ese anuncio, varias localidades ya habían actuado por su cuenta. Marsella, la segunda ciudad más grande del país, prohibió las reuniones públicas. En el norte, Lille, Douai, Wattignies y Denain decretaron un toque de queda parcial que rige desde las 6:00 p. m. hasta las 4:00 a. m. En Coulaines, la restricción de circulación en las calles se aplicó únicamente a los menores de edad.

Las cifras oficiales reflejan la magnitud de la crisis. Las autoridades informaron que más de 2,500 personas fueron arrestadas y que cerca de 1,000 agentes resultaron heridos durante las manifestaciones del fin de semana. Los manifestantes también sufrieron lesiones en los enfrentamientos, y uno de ellos perdió una mano por una granada antidisturbios lanzada por la policía. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, había reconocido que las fuerzas del orden perdieron el control en algunas ciudades. Su renuncia fue rechazada por el presidente Emmanuel Macron.

El conflicto comenzó el mes pasado con estudiantes que reclamaban mejores condiciones en las escuelas, pero después se amplió hacia otros temas. Las protestas incluyen el alza de los precios del combustible, la inflación y el deterioro de los servicios públicos. La Cámara de Comercio e Industria de Francia calcula que más de 2,000 comercios resultaron afectados, con daños que, según su presidente, podrían alcanzar cientos de millones de euros. En Limoges, el ayuntamiento del siglo XIX quedó devastado por un incendio, y su torre del reloj y su techo se derrumbaron.

Lecornu responsabilizó a grupos radicales de extrema izquierda de desestabilizar el país y afirmó que el Gobierno destinará fondos para la recuperación de las zonas afectadas, que se intentarán recuperar de los responsables. También anunció un fondo de desempleo parcial para quienes dejaron de trabajar por los disturbios. Mientras tanto, unos 200 investigadores revisan grabaciones de cámaras de seguridad para identificar a los posibles cabecillas. Macron, por su parte, distinguió entre las demandas legítimas de los manifestantes pacíficos y quienes destruyeron y saquearon.

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