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Fe y promesas marcan la fiesta del Cristo Negro en Portobelo

Devotos llegaron de distintos puntos del país a la celebración, mientras el templo sigue en reconstrucción.

Redacción Nacional, 8:26 p.m. · 2 min de lectura
Fe y promesas marcan la fiesta del Cristo Negro en Portobelo

Portobelo, en la provincia de Colón, volvió a llenarse de fe con la fiesta del Cristo Negro, una de las celebraciones religiosas más emblemáticas de Panamá. Las calles del poblado se llenaron de oraciones, lágrimas y muestras de agradecimiento, mientras los fieles se reencontraban con la imagen del Nazareno.

Los devotos llegaron desde distintos puntos del país. Algunos avanzaban arrastrándose por el suelo o caminando largas distancias como parte de sus mandas, una forma de pagar una promesa, pedir un favor o agradecer uno ya recibido. Entre ellos había adultos y también niños, que caminaban vestidos con túnicas moradas.

Para muchos creyentes, este sacrificio físico es una expresión íntima de fe que se transmite de generación en generación. Al sonar las campanas a las tres de la tarde, al inicio de la misa de petición, llegaron más peregrinos con lágrimas en los ojos, hablándole directamente al Cristo.

Una madre fue una de las que se emocionó hasta el llanto al dar gracias. Contó que su hijo estaba enfermo, que le pidió al santo por su salud y que el niño fue operado y logró recuperarse. Para ella, la recuperación fue un milagro que atribuye a la imagen.

Esta edición de la festividad incluyó una novedad para facilitar la llegada de los visitantes: el servicio de taxis acuáticos, habilitado para trasladar a los peregrinos por mar hasta la iglesia. Esta alternativa aprovecha la ubicación costera de Portobelo y ofrece otra vía de acceso a quienes querían participar.

La celebración se realizó mientras el templo atraviesa trabajos de reconstrucción, uno de los mayores desafíos de este año. Aun así, la festividad no se detuvo, y la devoción de los creyentes permitió que el homenaje continuara.

La fiesta del Cristo Negro es también una parte esencial de la identidad cultural de Portobelo. Cada año, la localidad recibe a personas que comparten historias de fe y esperanza, mientras comerciantes, residentes y visitantes participan del movimiento que acompaña la celebración.

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