Familias de Veraguas siguen sin techo tras el terremoto y piden más ayuda
Casas inhabitables, comunidades sin agua y reclamos a la Gobernación marcan el panorama en varios distritos de la provincia.
El terremoto del pasado 9 de octubre dejó daños profundos en Veraguas, donde numerosas familias todavía sufren las consecuencias del fuerte sismo. Hay casas con paredes caídas, viviendas que ya no pueden habitarse y comunidades que necesitan ayuda urgente.
En los distritos de Santa Fe, Montijo y Cañazas, los vecinos aseguran que la situación sigue siendo delicada, sobre todo para quienes perdieron parte de sus casas y no tienen un lugar seguro donde resguardarse. En Los Cerrillos, corregimiento de Rubén Cantú, unas 50 familias tienen problemas por la falta de agua. En El Alto se reportan tres viviendas afectadas que no pueden ocuparse, y en Gatuncillo otras cinco casas presentan daños que impiden a sus dueños quedarse en ellas.
En Santa Fe, el alcalde Hortencio Palma informó que en el área de Río Veraguas, en Calovébora, cuatro viviendas se hundieron por el terremoto. También hay afectaciones en comunidades de El Cuay, Rubén Cantú y en la cabecera de Santa Fe. Según el funcionario, las familias han recibido apoyo de la Gobernación, la Alcaldía, las juntas comunales, comerciantes y ciudadanos que se han sumado a las labores solidarias.
En Montijo, la situación también complica la vida de muchas familias. El alcalde Alberto Melaned indicó que en Gobernadora hay siete viviendas con daños que impiden habitarlas, mientras que en isla Leones otras cinco casas presentan condiciones similares. En el corregimiento cabecera se reportan unas 40 viviendas afectadas, además de dos casas dañadas en La Graciana y otros daños en Pilón.
El reclamo principal del alcalde es el apoyo para atender a los damnificados. Melaned aseguró que, hasta sus declaraciones, la ayuda venía sobre todo de la Alcaldía y de donaciones de la propia comunidad. Dijo además que había acudido en siete ocasiones al centro de apoyo para pedir asistencia, sin recibir todavía respuesta de la Gobernación.
En Cañazas, varias viviendas construidas con materiales tradicionales, como barro, sufrieron daños importantes. En Guabal Saliente, una familia perdió una pared completa de su casa y espera una respuesta para enfrentar los daños. En Piedra de Amolar, Luis Sanjur también perdió una pared de su vivienda, y según los moradores la ayuda municipal aún no había llegado a esa comunidad, donde otras casas tienen afectaciones similares.
La solidaridad de comerciantes, ciudadanos y organizaciones ha aliviado algunas necesidades, pero las familias afectadas todavía requieren materiales de construcción, alimentos, agua y soluciones que les devuelvan la seguridad en sus hogares. Mientras tanto, muchas personas no saben cuándo podrán regresar a sus casas.