Fallo informático y una orden equivocada detrás del choque de trenes en Urda
Al menos 69 personas murieron y decenas resultaron heridas en un accidente en la línea Madrid-Sevilla que el Gobierno investiga.
Al menos 69 personas murieron y decenas resultaron heridas tras el choque entre dos trenes de alta velocidad que cubrían la ruta Madrid-Sevilla, cerca de la localidad de Urda, en la provincia de Toledo, a unos 140 kilómetros al sur de la capital española. El siniestro ocurrió alrededor de las 8:54 a.m., hora local.
Según el ministro de Transportes, Óscar Puente, el sistema automatizado LZB, que controla el tráfico ferroviario en esa zona, dejó de funcionar a las 8:30 a.m. por un fallo de comunicación entre los ordenadores de la red. Esa avería provocó que los trenes del tramo, de unos 69 kilómetros, se detuvieran de forma automática, entre ellos los dos que terminaron chocando.
Con el sistema caído, el centro de control de la estación de Atocha, en Madrid, asumió la gestión del tramo. Alrededor de las 8:36 a.m. autorizó a un tren de Renfe a reanudar la marcha con normalidad, decisión que Puente calificó de inexplicable, porque el circuito estaba ocupado por un tren de Iryo detenido a la entrada de la estación y había una señal roja. Según el ministro, la reglamentación obligaba a avanzar a menos de 40 kilómetros por hora, a la vista. Puente añadió que otro convoy también recibió una autorización equivocada, y que fue su maquinista quien corrigió al controlador.
El tren de Renfe, que había salido de Madrid con destino a Sevilla, chocó por detrás contra el de Iryo, que estaba parado en la vía. No se ha precisado a qué velocidad circulaba, aunque en ese tramo los trenes pueden alcanzar 200 kilómetros por hora en condiciones normales. Varios vagones cayeron por el terraplén contiguo. Según un portavoz de Emergencias de Castilla-La Mancha, viajaban 393 pasajeros en el tren de Renfe y 147 en el de Iryo, entre ellos un bebé. Equipos de emergencia de Madrid y Toledo acudieron al lugar, y el Gobierno envió efectivos de la Unidad Militar de Emergencias.
El presidente Pedro Sánchez prometió esclarecer lo sucedido y determinar si hubo negligencias o fallos. Sostuvo que no es aceptable que el país sufra dos accidentes graves en sus trenes de alta velocidad en menos de un año, en referencia al ocurrido el 18 de enero en la misma línea, que dejó 46 muertos y cerca de 300 heridos. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, pidió que se informe sobre el estado de las vías, los sistemas de seguridad y las advertencias recibidas tras el accidente anterior.
El Sindicato Ferroviario consideró prematuro e irresponsable atribuir el choque a un error humano antes de que concluya la investigación. Mientras tanto, la tragedia, la segunda de gran magnitud en menos de un año en la red, pone en duda la seguridad del tren de alta velocidad en España y la gestión del Gobierno.