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Docentes de Macaracas reúnen ayuda para estudiantes tras el terremoto

Con casas dañadas y familias sin agua ni luz, profesores del colegio Rafael Antonio Moreno compran insumos y los llevan a los hogares, aunque las necesidades superan lo que pueden cubrir.

Redacción Nacional, 8:46 a.m. · 2 min de lectura
Docentes de Macaracas reúnen ayuda para estudiantes tras el terremoto

Tras el sismo, los docentes del colegio Rafael Antonio Moreno, en Macaracas, empezaron a juntar dinero y a organizar entregas para sus alumnos. Según la profesora Melissa Camarena, el esfuerzo avanza, pero todavía hay estudiantes que no habían recibido apoyo al momento de la conversación, y la ayuda llega poco a poco.

Camarena explicó que sus compañeros se unieron para comprar insumos y llevarlos directamente a las viviendas. El colegio atiende a estudiantes desde primer hasta sexto año, y el personal identifica cuántos hogares resultaron afectados. Entre las comunidades mencionadas están Chupá, Chupadito y La Colorada, además del centro de Macaracas y otros sectores cercanos.

La docente describió familias sin agua ni electricidad, en medio de lluvias y réplicas que complican la situación. Una compañera le contó que vehículos transitaban por Chupá hacia otras zonas sin dejar suministros para las familias del lugar. Camarena también reconoció las donaciones de vecinos y de personas originarias de esas comunidades que viven en la capital.

Con los padres, las conversaciones revelan dificultades para alimentar a los hijos. Una madre contó que repartió entre un estudiante y un bebé el pan que recibió de una vecina. La profesora vive en La Villa de Los Santos y sus alumnos están en comunidades más alejadas, distancia que dificulta responder de inmediato a cada pedido, por lo que los docentes coordinan recorridos para llevar las donaciones.

Sobre el regreso a clases, Camarena pidió evaluaciones profundas de los centros educativos. Advirtió que muchas escuelas tienen años de construcción y que una apariencia exterior en buen estado no basta para garantizar su seguridad. En su plantel cayeron bloques y partes del cielo raso, y se movieron mesas y equipos. Consideró que algunos colegios podrían reabrir tras las revisiones, mientras otros requerirían medidas distintas según sus daños.

Mientras tanto, hay estudiantes cuyas viviendas no quedaron destruidas, pero presentan fisuras que impiden permanecer dentro. Sus familias esperan en carpas y espacios exteriores. Los profesores continúan organizando entregas y verificando las necesidades en cada hogar.

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