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Europa en protestas: costo de vida y vivienda agitan las calles

Francia, Italia, España y Portugal viven jornadas de tensión con incendios, saqueos, acampadas y reclamos salariales.

Mesa Internacional, 10:56 a.m. · 3 min de lectura
Europa en protestas: costo de vida y vivienda agitan las calles

Francia, Italia, España y Portugal atraviesan días de tensión social en los que se mezclan los reclamos por salarios, el alto costo de vida y el acceso a la vivienda. En algunos países las protestas terminaron en actos de violencia, mientras que en otros se han mantenido como ocupaciones prolongadas del espacio público.

En Francia, las manifestaciones del sábado 17 de octubre derivaron en ataques contra edificios públicos y comercios en varias ciudades. El incendio del Ayuntamiento de Limoges fue uno de los episodios más graves, y los consistorios de Marsella y Lille también sufrieron daños. En París, varios negocios fueron incendiados o saqueados, y se reportaron daños en espacios públicos y monumentos. Las autoridades anticiparon que las pérdidas económicas y materiales serían considerables.

Las movilizaciones reunieron a grupos diversos que protestaban por el poder adquisitivo, los servicios educativos y los ajustes presupuestarios del Gobierno. La violencia abrió además un debate político. El Ejecutivo y dirigentes de derecha atribuyeron los disturbios a sectores de la izquierda radical y a grupos que aprovecharon la jornada para cometer actos vandálicos. Estos dirigentes rechazaron esa lectura y cuestionaron la actuación policial. El presidente Emmanuel Macron condenó la violencia y advirtió que los responsables de los destrozos y saqueos deberán responder por ellos.

En Italia, las marchas del mismo día exigieron mejores salarios, servicios públicos, una política fiscal más justa y menos gasto militar. Milán registró los enfrentamientos más serios, con barricadas, petardos y cargas policiales con gases lacrimógenos. También hubo tensión en Turín y Bolonia, donde se reportaron alteraciones en el transporte ferroviario. En Roma, miles de personas participaron en una movilización convocada por la Confederación General Italiana del Trabajo y más de cien asociaciones. La primera ministra Giorgia Meloni condenó los actos violentos, aunque distinguió entre el derecho a manifestarse y los ataques contra las fuerzas de seguridad y los bienes públicos. El conflicto tendrá una nueva expresión el 20 de noviembre, con una huelga general prevista por el principal sindicato convocante, en coincidencia con una huelga estudiantil europea.

En Madrid, cientos de personas permanecen acampadas en la Puerta del Sol desde finales de septiembre para pedir viviendas asequibles y denunciar los desalojos de inquilinos que no pueden pagar los alquileres. La protesta comenzó con una convocatoria del Sindicato de Inquilinas, se extendió a otras ciudades y atrajo a jóvenes con empleos precarios o sin trabajo que no logran independizarse. El Gobierno regional sostiene que la ocupación afecta el comercio, el turismo y la higiene, mientras que el Ejecutivo nacional considera que, por ahora, no hay una afectación del orden público que justifique desalojarla. Los tribunales rechazaron las medidas cautelares pedidas por las autoridades regionales para despejar la plaza.

En Portugal, la distancia entre salarios y precios de vivienda empuja a trabajadores y jóvenes fuera de Lisboa y Oporto, o los obliga a compartir casa o a seguir viviendo con sus padres. Según un testimonio recogido por la agencia EFE, una habitación puede costar 500 euros mientras el salario mínimo es de 800. El sábado, una marcha sindical convocada por la Confederación General de los Trabajadores Portugueses recorrió el centro de Lisboa y terminó en el Rossio, donde jóvenes comenzaron a instalar tiendas de campaña. La central reclama una subida general de salarios del 15%, con un incremento mínimo de 150 euros mensuales, y también organizó protestas en Oporto y Coimbra.

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