Estudio revela que el Mediterráneo es más dinámico de lo que se pensaba
Satélites SWOT detectaron remolinos de pequeña escala con energía 1.8 veces mayor a la estimada, con picos en invierno.
Un equipo de investigadores españoles encontró movimientos oceánicos cerca de 1.8 veces más intensos que los registrados hasta ahora en el Mediterráneo. Según el trabajo, el mar es mucho más dinámico de lo que se conocía.
El estudio, publicado en la revista Communications Earth & Environment, se basa en observaciones satelitales. Los remolinos de pequeña escala aumentan con fuerza su energía durante los meses de invierno, un comportamiento que no se había visto con la altimetría convencional. El Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados de las Islas Baleares (Imedea) difundió los resultados en un comunicado.
Los científicos analizaron más de tres años de datos del satélite Surface Water and Ocean Topography (SWOT), desarrollado por la NASA y la agencia espacial francesa. Este equipo mide la altura de la superficie del mar con un nivel de detalle sin precedentes, lo que le permite captar estructuras de escalas mucho menores que los satélites tradicionales no resuelven bien.
El análisis se concentró en estructuras de más de unos 20 kilómetros, con un aumento de energía especialmente marcado en las de entre 20 y 60 kilómetros. Estos fenómenos son importantes para el transporte de calor, energía y materiales en el océano. La energía cinética de los remolinos y corrientes superficiales aumenta cerca de un 50% entre los mínimos de verano y los máximos de invierno, y la actividad disminuye en verano.
Las zonas con mayor energía fueron el mar de Alborán, la cuenca argelina, el estrecho de Gibraltar y algunas áreas de la cuenca levantina. Según los datos, la estructura espacial de estas corrientes es más detallada y variada de lo que se había observado.
Imedea destacó la relevancia de los hallazgos porque el Mediterráneo figura entre las regiones más vulnerables al cambio climático, con un calentamiento más rápido que el del océano global. Entender mejor estos remolinos ayudará a explicar los intercambios entre el mar y la atmósfera, el transporte de calor y la evolución futura del clima marino.
Los autores concluyen que estas estructuras pequeñas cumplen un papel mayor del que se pensaba y que observarlas es clave para describir con precisión el funcionamiento del océano.