Esculturas bajo el mar buscan restaurar los arrecifes de Panamá
Una propuesta de la artista Gabriela Batista combina arte y restauración de corales, con 20 piezas que servirían de refugio a la vida marina.
Una propuesta que une arte, conservación marina y restauración de corales fue presentada durante el foro “Panamá, el latido de los dos mares”, organizado por el Comité del Mes de los Océanos, en la capital.
La iniciativa es de la artista plástica panameña Gabriela Batista y contempla la construcción de 20 esculturas que serían instaladas bajo el mar. Con el paso del tiempo, las piezas podrían convertirse en estructuras que favorezcan el crecimiento de corales y sirvan de refugio a distintas especies marinas.
Batista explicó que el proyecto no se queda en la exhibición artística. Su objetivo es que las obras funcionen como herramientas para recuperar los ecosistemas marinos. Según la escultora, la idea no es un museo para mirar figuras sumergidas, sino un espacio que ayude a restaurar los corales y a dar cobijo a la vida marina.
En el mismo encuentro se habló de la necesidad de proteger especies que cumplen funciones clave en el océano, entre ellas los tiburones. El fotógrafo Eduardo Estrada, que trabaja con grandes depredadores marinos, destacó que Panamá conserva ecosistemas con condiciones favorables para estas especies.
Estrada explicó que los tiburones ayudan a mantener el equilibrio de los arrecifes, aunque con frecuencia se les ve solo como una amenaza. Según indicó, al eliminar animales enfermos cumplen una labor de control natural. También advirtió que alterar sus poblaciones puede afectar el equilibrio de los ecosistemas y, con el tiempo, actividades ligadas al turismo y a la observación marina.
Los especialistas coinciden en que los océanos enfrentan retos cada vez mayores por fenómenos como el cambio climático y El Niño. Por eso consideran necesario fortalecer las acciones de conservación y restauración.
El llamado es a que estas iniciativas no dependan solo de las instituciones del Gobierno, sino que involucren también a la ciudadanía. La meta es sumar esfuerzos colectivos para proteger los ecosistemas marinos y aumentar la capacidad de Panamá para enfrentar los cambios ambientales.