León XIV pide a Europa integrar a los migrantes como en la propia familia
En Metz, el papa habló de una nueva etapa histórica para el continente y pidió también a los recién llegados adaptarse al espíritu de la casa que les acoge.
El papa León XIV instó este lunes a Europa a integrar a los migrantes, a los que describió como parte de la propia familia, con la posibilidad de desarrollar sus talentos, capacidades y sensibilidades. Al mismo tiempo, pidió a quienes llegan que se adapten al espíritu de los países que los reciben. Las palabras se pronunciaron durante un discurso en Metz, última etapa de su viaje a Francia.
El pontífice participó en el congreso titulado 'A las raíces de Europa por la paz y la unidad', por invitación del presidente francés, Emmanuel Macron. Metz es una ciudad fronteriza ligada a la figura de Robert Schuman, uno de los fundadores de la Unión Europea. Allí, León XIV repasó la historia del continente y defendió su pasado y sus tradiciones vinculadas a la religión católica.
El papa recordó el largo y turbulento recorrido histórico de Europa, y señaló que el continente ha sabido asimilar los aspectos positivos de su pasado y replantearlos gracias al encuentro con otros pueblos. Puso como ejemplos la presencia de la cultura árabe en la península ibérica y la proyección europea hacia el Nuevo Mundo, que dio lugar, a veces de forma dolorosa, a síntesis culturales inéditas en América.
Al referirse al presente, sostuvo que la Europa actual enfrenta una nueva etapa de su historia de encuentros, con la llegada de hombres y mujeres que huyen de guerras y persecuciones o que buscan una vida mejor lejos de la pobreza. Aunque no usó la palabra migrante, retomó un mensaje que lanzó en junio durante su visita a las islas Canarias, donde afirmó que la dignidad humana exige vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación contra los traficantes, protección para las víctimas, procesos serios de acogida e integración, y políticas que permitan vivir con dignidad en la propia tierra.
En cuanto a la laicidad, un tema muy presente en esta visita a un país considerado cuna del laicismo, el papa sostuvo que no se limita al carácter no confesional de las instituciones civiles. Según dijo, implica una colaboración real entre las partes y el respeto de las autoridades hacia la autonomía de las Iglesias y su libertad de organización, expresión y culto.
La intervención fue el cierre de su visita a Francia y dejó como idea central un llamado a un diálogo entre culturas que, según el papa, puede sostener la paz y la convivencia en las sociedades europeas.