León XIV escucha a siete víctimas de abusos clericales en Lourdes
El papa se reunió primero en grupo y luego uno por uno con las víctimas, a quienes prometió que el mal sufrido no volverá a repetirse.
El papa León XIV dedicó este domingo casi dos horas a escuchar a siete víctimas de abusos cometidos por miembros del clero y de la Iglesia de Francia. El encuentro se realizó en la residencia episcopal de Lourdes, primero con el grupo completo y después con cada una de las personas por separado y en privado.
Según la nota oficial del portavoz vaticano, Matteo Bruni, los participantes eran cuatro hombres y tres mujeres. Estuvieron acompañados por el obispo Gérard Le Stang, de Amiens, que preside el consejo de la Conferencia Episcopal Francesa encargado de la prevención y la lucha contra la pedofilia.
Durante las conversaciones, el pontífice escuchó los relatos, el dolor y el sufrimiento de cada víctima. El comunicado señala que, en algunos casos, ese daño se produjo con la complicidad o el silencio de personas que podrían haberlas ayudado. También recibió propuestas de los participantes para evitar que hechos así vuelvan a ocurrir, y rezó con algunos de ellos.
Ya cerca de las 19:00, el papa se reunió con todos en una sala de la residencia. Les agradeció su testimonio y reafirmó su compromiso de garantizar que el mal sufrido no se repita. Extendió su cercanía a todas las personas que han sufrido abusos y que aún cargan con sus heridas, y expresó la esperanza de que la comunidad de fieles sea un lugar de consuelo y sanación para hombres y mujeres de cualquier edad.
El encuentro llegó horas después de que el pontífice pidiera a los obispos franceses mantener la máxima vigilancia frente a lo que calificó como una lacra, y seguir con los esfuerzos de prevención y reparación.
Cinco de los siete participantes hicieron pública su identidad y comparecieron ante la prensa: Jean-Marie Delbos, Véronique Garnier, Jérôme Guillement, Olivier Mardi y Bertrand Virieux. Los otros dos prefirieron el anonimato. Delbos, víctima de violencia sexual en el centro educativo de Bétharram, describió la reunión como un momento extraordinario. Dijo que había perdido la fe desde el abuso sufrido en su juventud y que el encuentro le dio una nueva visión de la Iglesia y del papa.
Otros colectivos de víctimas criticaron la selección de los participantes, pues no fueron invitados. Los siete habían aclarado que acudían a título personal y que no pretendían representar a todas las víctimas.