El Niño podría elevar la factura económica de Panamá en 2027
Un informe de Deloitte advierte que el país enfrenta una exposición mayor que otros de la región, por su dependencia del agua, el Canal y la logística. Los primeros efectos ya se sienten en 2026.
Un informe de Deloitte titulado "Potencial impacto económico de El Niño en Centroamérica, Panamá y República Dominicana" sostiene que el fenómeno podría costarle más caro a Panamá en 2027. Aunque sus efectos iniciales ya aparecen este año, el golpe más fuerte llegaría después, cuando la situación se agrave.
El documento ubica a Panamá como un caso aparte dentro de la región. Mientras en otros países centroamericanos el mayor riesgo se concentra en la agricultura y la seguridad alimentaria, aquí la exposición es más amplia. El agua sostiene las operaciones del Canal y también el suministro de agua potable de más de la mitad de la población. Si los niveles de los lagos bajan de forma importante, la economía y la vida diaria de las personas pueden resentirse al mismo tiempo.
Según el informe, los efectos más severos de un El Niño de intensidad moderada o alta suelen aparecer con cierto retraso, y por eso 2027 aparece como el año de mayor riesgo. Durante 2026, el Canal mantiene alrededor de 38 tránsitos diarios, y las restricciones se han enfocado sobre todo en el calado, es decir, la profundidad mínima que necesitan los barcos para navegar.
El escenario cambiaría si el fenómeno resulta muy fuerte. En ese caso, la vía podría verse obligada a limitar también la cantidad de buques que la atraviesan, lo que reduciría la capacidad operativa del paso interoceánico.
Las consecuencias no se limitarían al Canal. Con menor calado, algunos barcos deben transportar menos carga, lo que encarece la operación. A esto se suman mayores costos de transporte y de seguros, que terminan impactando a quienes dependen de la logística internacional.
El informe cita estimaciones de Fitch que apuntan a incrementos de hasta 15% en los costos logísticos, debido a posibles cuellos de botella y primas de seguro más altas. Ese panorama podría llevar a algunas empresas a buscar rutas alternativas para mover sus mercancías, un movimiento que también tendría un costo para el país.