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El Nazareno de los salseros: la fe que unió a artistas en Portobelo

Cada 21 de octubre, miles de peregrinos recorren Portobelo para rendir culto al Cristo Negro, una devoción que también marcó a grandes figuras de la salsa.

Redacción Nacional, 10:54 a.m. · 2 min de lectura
El Nazareno de los salseros: la fe que unió a artistas en Portobelo

Cada 21 de octubre, las calles de Portobelo, en la provincia de Colón, se llenan de peregrinos vestidos de morado que caminan kilómetros para rendir culto al Cristo Negro, conocido como el Nazareno. La fuente describe esta procesión como una de las manifestaciones de fe más impresionantes del Caribe. Además de su peso religioso, la imagen ocupa un lugar en la historia de la música afrocaribeña, donde se le considera un faro espiritual para varias leyendas de la salsa.

El vínculo comienza con el cantante puertorriqueño Ismael Rivera. A finales de la década de 1960, atravesaba episodios de adicción y privación de libertad, en un momento crítico de su vida personal y artística. Fue entonces cuando llegó por primera vez a Portobelo de la mano de amigos panameños. Según el relato, encontró en el Nazareno una experiencia de fe que lo transformó.

Agradecido por la paz que sintió en la costa colonense, Rivera prometió regresar cada año para cargar la anda del Cristo en la procesión. De esa devoción nació en 1974 el tema "El Nazareno", compuesto por Henry D. Williams y arreglado por Pedro Azael, que se volvió un clásico de la música latina. Para la fuente, la canción fue también una declaración pública de la redención del artista.

La devoción de Rivera, conocido como "El Sonero Mayor", despertó interés entre sus colegas. Atraídos por la figura del "Negro de Portobelo", otros músicos visitaron la iglesia de San Felipe para ofrecer sus canciones y pedir protección. El texto menciona a Celia Cruz, quien expresó admiración por esa devoción e incluyó plegarias y guiños a la imagen en presentaciones en vivo. Cheo Feliciano y Pete "El Conde" Rodríguez también visitaron la zona, marcados por el mensaje de fraternidad del templo. Gilberto Santa Rosa y Andy Montañez, herederos de la escuela de Rivera, han mantenido un tributo constante hacia el Nazareno.

Para los historiadores citados por la fuente, esta conexión responde a una identificación social profunda. La imagen se asocia con la marginación, la lucha diaria y la esperanza del pueblo trabajador, elementos presentes en la salsa surgida entre Nueva York, San Juan, Caracas y Panamá. El artículo concluye que la fe de Portobelo dejó huella en la banda sonora de América Latina.

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