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El Louvre sigue lidiando con su seguridad un año después del robo de joyas

Las piezas de la Corona continúan desaparecidas y el museo reclama una renovación profunda de sus edificios e instalaciones.

Mesa Internacional, 6:24 a.m. · 3 min de lectura
El Louvre sigue lidiando con su seguridad un año después del robo de joyas

Un año después del espectacular robo de joyas en el museo más visitado del mundo, la seguridad del Louvre sigue siendo un tema de debate en Francia. Las autoridades todavía tienen preguntas sin responder, y la principal es dónde está el botín.

Los ladrones entraron el 19 de octubre de 2025 a una galería del museo con ayuda de una grúa. En apenas ocho minutos, a plena luz del día, se llevaron varias joyas de la Corona valoradas en unos 100 millones de dólares. El caso dio la vuelta al mundo y dejó al descubierto las debilidades de una institución que recibió nueve millones de visitantes el año pasado, la mayoría extranjeros.

Los informes posteriores al hurto señalaron varios fallos. Había pocas cámaras en el perímetro del edificio y los riesgos de intrusión habían sido subestimados. Un tribunal francés también indicó que, al momento del robo, el museo solo había usado 3 de los 83 millones de euros (unos 92 millones de dólares) previstos para modernizar sus instalaciones de seguridad. Según la misma fuente, la dirección habría preferido destinar recursos a actividades llamativas que atrajeran público, en detrimento de la renovación de los edificios.

Desde entonces se han realizado distintas intervenciones para instalar más cámaras y reforzar la protección de las piezas exhibidas. Sin embargo, el presidente del museo, Christophe Leribault, considera que hace falta un plan amplio de renovación y transformación. Según él, las medidas necesarias para garantizar la seguridad exigen obras en el edificio histórico y en su infraestructura, y no existe una solución rápida o sencilla. Advirtió que, si el museo no se repara y se adapta, perderá prestigio con rapidez y, con el tiempo, podría tener que cerrar al público. Leribault fue nombrado en febrero.

En la investigación, cuatro sospechosos han sido detenidos, pero las joyas no han aparecido. Las pesquisas se han extendido a otros países, con intercambios de información con las policías de Bélgica e Italia. Entre las ocho piezas del siglo XIX que se llevaron figura un collar de esmeraldas y diamantes que Napoleón regaló a su esposa, la emperatriz María Luisa. Un operativo con cerca de cien agentes registró viviendas y garajes de los sospechosos y de sus familias, sin resultados.

Especialistas consultados señalan que las probabilidades de recuperar las joyas serían mayores si los autores hubieran actuado por su cuenta y escondido el botín en la región parisina. Si, en cambio, la banda trabajaba para una red de crimen organizado, el caso se complica. Corrado Catesi, coordinador de la Unidad de Obras de Arte de Interpol, explicó que las organizaciones criminales no solo aportan experiencia, sino también personas que trasladan y venden los objetos. Dos de los detenidos afirmaron que actuaban para un cabecilla que, según ellos, manejó el montacargas, pero los investigadores dudan de que esa figura exista, pues estos coordinadores suelen no participar directamente en las operaciones.

En el peor escenario, las piedras podrían haber sido desmontadas y vendidas en el mercado clandestino de gemas. Tobias Kormind, director general de 77 Diamonds, sostuvo que, una vez talladas, las piedras pueden volver al circuito legal con relativa facilidad. Añadió que, salvo que tengan inclusiones internas muy particulares, ni los laboratorios gemológicos más reconocidos podrían identificar como robado un diamante recién pulido.

El robo del Louvre, que ya tiene una película anunciada, es el más sonado de una serie de hurtos recientes en Francia que han evidenciado deficiencias en la protección de los museos del país. En octubre, la policía recuperó dos cuadros de Renoir robados semanas antes en Cagnes-sur-Mer, en el sureste. En julio, un museo del noreste perdió piezas de joyería valoradas en más de 4,5 millones de euros (5,2 millones de dólares).

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