Pensilvania confirma quinta muerte por sarampión en medio del brote en EEUU
La víctima no estaba vacunada y vivía en el condado de Lancaster, donde el brote de sarampión sigue creciendo en el país.
Las autoridades del estado de Pensilvania, en el este de Estados Unidos, confirmaron el miércoles una quinta muerte relacionada con el sarampión. Es la más reciente dentro de un brote que alcanza un nivel que no se veía en el país desde hace 35 años.
La persona fallecida no había recibido la vacuna contra esta enfermedad grave y altamente contagiosa. Residía en el condado de Lancaster, según informó el Departamento de Salud local, que no ofreció más detalles sobre el caso.
Lancaster es conocido por tener una numerosa población amish, comunidad cuyos índices de vacunación son más bajos que los del resto de la población.
El sarampión fue declarado erradicado en Estados Unidos en el año 2000, gracias a la vacunación. Sin embargo, desde hace varios años la enfermedad ha vuelto a crecer con fuerza. En el último tiempo, las tasas de vacunación han bajado y la desconfianza hacia las autoridades sanitarias ha aumentado, situación de la que se acusa al secretario de Salud del gobierno de Donald Trump, Robert Kennedy Jr. Según la fuente, este funcionario, conocido por sus posiciones escépticas sobre la inmunización, ha difundido en varias ocasiones información falsa sobre la vacuna, ha minimizado el riesgo de la enfermedad y ha puesto en duda la atribución de algunas muertes recientes al sarampión.
Las autoridades sanitarias de Pensilvania han informado desde agosto cuatro muertes asociadas a la enfermedad. Dos corresponden a bebés demasiado pequeños para estar vacunados, otra a una persona de 18 años y la última a una mujer de 40, según médicos forenses locales. Desde comienzos de 2026 se han registrado más de 3.650 casos confirmados en Estados Unidos, de los cuales más de 900 están en Pensilvania, una cifra que no se veía en el estado desde 1991.
El sarampión provoca fiebre, síntomas respiratorios y erupciones en la piel. En algunos casos puede derivar en complicaciones graves, como neumonía e inflamación del cerebro, que pueden dejar secuelas serias e incluso causar la muerte. Antes de que se desarrollara la vacuna, a principios de la década de 1960, la enfermedad mataba a cientos de niños cada año en Estados Unidos.