Washington atribuye a su presión una reducción de un tercio en misiones laborales cubanas
El Departamento de Estado sostiene que la presión diplomática obligó a La Habana a recortar cerca de un tercio de sus trabajadores en el extranjero. La cifra forma parte de su informe anual sobre trata de personas.
El Departamento de Estado de Estados Unidos afirma que su presión diplomática llevó a Cuba a reducir en cerca de un tercio las misiones laborales que envía al exterior. La declaración se hizo este jueves y forma parte de su informe anual sobre tráfico humano en el mundo.
En esa publicación, el organismo dedica un capítulo especial a la isla, a la que incluye entre los doce países que, según su criterio, patrocinan directamente este fenómeno. Según el documento, el aumento de la presión de Washington, que incluye denuncias públicas de prácticas de trabajo forzoso y el uso de restricciones de visado, redujo de manera notable el número de trabajadores vinculados a esos programas y la cantidad de países que los reciben.
Los datos citados por la agencia indican que el número de trabajadores cubanos en el exterior bajó de 24.000 al inicio de 2025 a una cifra entre 15.000 y 18.000 en 2026. Esto representa una disminución de entre el 25 % y el 37,5 %. El informe sostiene que estas medidas contribuyeron a combatir lo que describe como un esquema de trata de personas.
Las misiones, integradas en su mayoría por personal de salud, son una fuente importante de divisas para el gobierno cubano en medio de una profunda crisis económica y social. El Departamento de Estado indica que los profesionales de la salud representan el 75 % de la fuerza laboral civil que la isla exporta.
El contexto regional también ha cambiado. Tras el giro hacia gobiernos de derecha en varios países latinoamericanos, algunas de estas misiones fueron canceladas, en ciertos casos después de décadas de presencia. Varios países caribeños las anularon en 2025, y este año Honduras, Guatemala, Jamaica y Guyana tomaron la misma decisión.
En abril, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos denunció retenciones de salario, jornadas laborales extensas y la retención de pasaportes al personal cubano en esas misiones, y advirtió que, en algunos casos, podían equipararse a trabajo forzoso. La Habana rechaza esas acusaciones, sostiene que los programas son voluntarios y que los trabajadores reciben el salario completo, y los presenta como una expresión de solidaridad. Pese a la reducción, el Departamento de Estado indica que en 2026 todavía había personal cubano en 53 países.