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SALUD

Dormir mal y cambios en el apetito pueden alertar sobre el estrés

La psicóloga Lidia Luna explica cómo distinguir la tensión cotidiana del problema que afecta la salud y las relaciones, y qué hacer para manejarlo.

Mesa de Vida, 4:32 p.m. · 2 min de lectura
Dormir mal y cambios en el apetito pueden alertar sobre el estrés

El estrés deja de ser una simple tensión del día a día cuando se sostiene en el tiempo. Según la psicóloga oncóloga y clínica Lidia Luna, quien trabaja en el Instituto Oncológico Nacional (ION) y en Panamá Cáncer Clinic, cuando ese malestar se acumula puede golpear la salud física, las emociones y el trato con la familia, los amigos y los compañeros de trabajo. Por eso, reconocer las señales a tiempo es clave para que no termine metiéndose en la vida diaria.

Luna explicó que identificar qué situaciones generan tensión permite actuar a tiempo y frenar que el malestar siga creciendo. Además, aclaró una confusión frecuente: el estrés y la ansiedad no son lo mismo. El estrés suele estar ligado a una situación concreta que genera presión, mientras que la ansiedad puede prolongarse y aparecer en forma de pensamientos negativos sobre lo que podría pasar en el futuro.

Entre las señales que merecen atención, la especialista mencionó las dificultades para dormir, los cambios en la alimentación y un malestar que empieza a interferir con las actividades cotidianas. Cuando estas afectaciones persisten, recomendó buscar orientación profesional.

Para manejar la tensión, Luna aconsejó hacer actividad física, como caminar, practicar yoga o tai chi, y conversar con personas de confianza sobre lo que preocupa. También subrayó que expresar las emociones ayuda a procesar situaciones difíciles y evita que la presión se acumule.

En el trabajo, donde las responsabilidades y las exigencias simultáneas pueden subir la presión, recomendó mantener una comunicación asertiva, expresar con respeto las limitaciones propias, pedir apoyo y establecer prioridades para cumplir las tareas.

La psicóloga advirtió que guardar silencio ante el malestar puede aumentar la tensión y dañar las relaciones interpersonales. Por ello, insistió en la importancia de hablar con familiares, amigos o compañeros de confianza y pedir ayuda cuando sea necesario.

La atención psicológica permite identificar las causas del estrés y desarrollar herramientas para enfrentarlo. En algunos casos, una evaluación médica puede determinar si hace falta un tratamiento adicional.

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