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Dolor íntimo tras el sexo: cuáles son las causas y cuándo acudir al médico

Ardor, punzadas o sensibilidad después de las relaciones son más comunes de lo que se cree. Los especialistas advierten que el malestar habitual no debe normalizarse ni callarse.

Redacción Nacional, 4:02 p.m. · 2 min de lectura
Dolor íntimo tras el sexo: cuáles son las causas y cuándo acudir al médico

Sentir ardor, sensibilidad, palpitaciones o punzadas en la zona genital después de tener relaciones sexuales es un motivo de consulta más habitual de lo que mucha gente imagina. Pese a eso, el pudor y el tabú llevan a muchas personas a aguantar el malestar en silencio, aunque el cuerpo esté enviando una señal que conviene atender. Cuando este dolor es persistente o se repite, en la medicina se denomina dispareunia.

Los especialistas en ginecología explican que una molestia leve y aislada puede deberse a una fricción momentánea y pasar sola. Lo que no debe normalizarse es el dolor que aparece con frecuencia.

Las causas más comunes se ubican en la superficie de la vulva y la vagina. La falta de excitación previa y los cambios hormonales, como los que provocan ciertos anticonceptivos, el posparto, la lactancia o la menopausia, reducen la lubricación natural. Sin suficiente lubricación, el roce puede producir microlesiones en la mucosa y en los labios, con ardor y sensibilidad que pueden durar horas. También influyen las infecciones, como la candidiasis, la vaginosis bacteriana, las infecciones urinarias y las infecciones de transmisión sexual como la clamidia y la gonorrea, que inflaman los tejidos y hacen que la fricción duela más. Por último, algunos productos pueden provocar dermatitis de contacto, entre ellos los preservativos de látex, los espermicidas, los lubricantes con fragancias, los geles de higiene íntima y los suavizantes de ropa interior.

El estrés, la ansiedad o experiencias previas también pueden causar contracciones involuntarias o una tensión excesiva en la musculatura del suelo pélvico. Esa rigidez reduce la elasticidad del canal vaginal y deja un dolor muscular que se prolonga después del coito. Cuando, en cambio, el dolor se siente en el fondo de la pelvis o en la parte baja del abdomen, puede estar asociado a endometriosis, quistes ováricos, miomas uterinos o enfermedad inflamatoria pélvica.

Los profesionales recomiendan programar una valoración ginecológica o urológica si el dolor viene acompañado de cambios en el flujo vaginal, como color verdoso o amarillento, consistencia grumosa o mal olor, o si aparece ardor intenso al orinar o una sensación constante de vejiga llena. También es necesario consultar si la molestia se repite en cada encuentro íntimo y no permite disfrutar de la relación.

Para prevenir irritaciones, se aconseja dedicar más tiempo al juego previo, usar lubricantes a base de agua sin aromas ni glicerina, elegir jabones de pH neutro para la zona íntima y evitar las duchas vaginales, que alteran la microbiota natural. Según el enfoque de los especialistas, hablar con la pareja y contar con acompañamiento médico son claves para cuidar la salud y disfrutar de la vida sexual sin molestias.

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