Devotos del Cristo Negro oran por los afectados del terremoto de 7,7 en Panamá
En Portobelo, miles de fieles pidieron protección para las familias que perdieron su casa tras el sismo del 9 de octubre.
La tradicional peregrinación al Cristo Negro de Portobelo, en la provincia de Colón, estuvo marcada este año por las oraciones dirigidas a las miles de personas afectadas por el terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el país el pasado 9 de octubre. Los fieles llegaron al pueblo caribeño para agradecer favores recibidos y cumplir promesas al Nazareno. Muchos caminaron largas distancias y otros terminaron los últimos tramos de rodillas, como una forma de sacrificio.
La emergencia estuvo presente en las plegarias de los peregrinos, que pidieron protección y fortaleza para las comunidades golpeadas. Según los datos oficiales citados en el reporte, el sismo dejó más de 9.000 viviendas afectadas, de las cuales unas 2.300 quedaron inhabitables. Además, se registraron daños en 619 centros educativos y 120 instalaciones de salud.
El balance de víctimas incluyó una persona fallecida y casi una treintena de heridos. Para algunos devotos, la cifra de muertos frente a la magnitud del fenómeno fue motivo de agradecimiento y una señal de protección divina.
Keros Howard, de 40 años, es devoto desde niño y describió la imagen venerada en el Santuario de San Felipe como una guía para enfrentar las dificultades. Dijo que este año dedicó sus oraciones a los afectados, además de pedir por su bienestar y el de su familia. Llegó vestido con una túnica morada y con su bebé en brazos, y reconoció que Panamá no estaba preparada para un evento sísmico de esa magnitud. Afirmó que pide a diario por quienes sufrieron las consecuencias y animó a sus familiares a hacer lo mismo.
Ailine Castro, de 39 años, peregrinó junto a su esposo, su bebé y otros familiares. Para ella, el Cristo Negro representa fe, empatía y esperanza, sobre todo en los momentos difíciles. Reconoció que expresar su fe en medio de la devastación no ha sido fácil, pero que acudir al Nazareno le brinda consuelo y fortaleza. Dedicó sus plegarias a las familias damnificadas y dijo haber visto a muchas que, aunque lo perdieron todo, agradecen que el país no haya sufrido más daños.
La veneración al Cristo Negro se remonta al siglo XVII y está rodeada de relatos populares. Una versión cuenta que un indígena rescató la imagen de las aguas del Caribe antes de una epidemia de viruela, que cesó después de que los habitantes pidieran su protección el 21 de octubre de 1658. Otra sostiene que un galeón español debía llevarla a Perú o Colombia, pero las lluvias y los vientos impidieron que zarpara y los marineros la dejaron en el pueblo. Desde entonces, cada año atrae a miles de peregrinos. Este año, la manifestación también sirvió para expresar solidaridad y renovar la esperanza de recuperación.