Panamá no sabe cuánta comida desperdicia y las cifras disponibles no bastan
Sin una medición oficial, las estimaciones varían mucho, mientras miles de hogares aún tienen dificultades para alimentarse bien.
Panamá no tiene una medición nacional oficial y actualizada que permita saber cuántos alimentos se pierden o desperdician en toda la cadena, desde la producción hasta los hogares. La referencia más citada es el Food Waste Index Report 2024, que calcula unos 101 kilogramos de desperdicio por persona al año, con datos generados en la capital.
Si ese valor se aplicara a todo el país, la cifra rondaría las 445 mil toneladas anuales, es decir, cerca de 1,200 toneladas por día. La FAO advierte, sin embargo, que este cálculo no puede tomarse como una medición oficial de Panamá. Por su parte, el Banco de Alimentos de Panamá estimó en noviembre de 2025 que unas 350 toneladas de comida se desechan cada día. La diferencia entre ambas cifras muestra por qué todavía no hay un dato confiable.
El desperdicio ocurre, además, en un país que aún enfrenta problemas de acceso a la comida. Según el informe SOFI 2026, la prevalencia de subalimentación bajó de 23.3% en el período 2000-2002 a 4.7% entre 2023 y 2025, pero eso todavía representa unas 200 mil personas. La reducción del hambre es significativa, aunque no significa que el problema esté resuelto.
También persiste una doble carga de malnutrición. La Encuesta Nacional de Salud de 2019, la más reciente disponible, registró que 15.8% de los menores de cinco años presentaba baja talla para la edad, y Unicef indica que la proporción alcanza 39% en las comarcas indígenas. Al mismo tiempo, el Ministerio de Salud informó en marzo de 2026 que 71.7% de los adultos tiene sobrepeso u obesidad, y 35.3% obesidad.
La capacidad de los hogares para comprar alimentos también está bajo presión. El economista Luis Morán, citando datos de la Contraloría, indica que entre 75% y 80% de los panameños gana 800 dólares o menos al mes. Según sus estimaciones, la canasta básica de alimentos para una familia de tres a cuatro personas ronda entre 350 y 400 dólares mensuales, y en algunos hogares la compra de comida puede absorber casi la mitad del ingreso.
En el sector turístico y de servicios también hay generación importante de residuos orgánicos. Víctor Concepción, presidente de la Asociación Panameña de Hoteles (Apatel), explicó que un estudio de caracterización realizado en el hotel que dirige encontró una alta proporción de materia orgánica, aunque ese resultado no permite afirmar cuánto representa el desperdicio diario ni cuánto corresponde a banquetes o cocina. Concepción también señaló que donar comida preparada exige controles sanitarios estrictos, como abatimiento de temperatura, empaque hermético y transporte refrigerado certificado, por lo que los convenios con bancos de alimentos suelen ser más sencillos con productos secos.
La FAO sostiene que Panamá necesita fortalecer sus sistemas de medición y que el reto ya no es solo reducir el hambre, sino garantizar acceso permanente a dietas saludables, nutritivas y asequibles. En abril de 2026 se aprobó la Ley 514, que establece medidas para prevenir pérdidas de alimentos y regula la recuperación y donación de los aptos para consumo humano. Los excedentes que ya no sirven para personas pueden destinarse a alimentación animal, compostaje, recuperación de nutrientes o bioenergía.