Saltar al contenido
BULLA
POLÍTICA

Demócratas con mayoría en el Congreso buscan frenar la agenda de Trump en la región

La nueva mayoría podría limitar la estrategia de seguridad de Washington en América Latina y el Caribe, conocida como Doctrina Donroe, sobre todo en Venezuela, migración y Cuba.

Mesa Internacional, 1:00 a.m. · 3 min de lectura
Demócratas con mayoría en el Congreso buscan frenar la agenda de Trump en la región

Con una amplia mayoría en el Congreso de Estados Unidos, los demócratas intentarán frenar la ambiciosa agenda de seguridad de Washington en América Latina y el Caribe. Esa estrategia, que el presidente Donald Trump bautizó como Doctrina Donroe, combina la lucha contra el crimen organizado, el combate a la inmigración irregular y la reducción de la presencia de "países ajenos" a la región, una forma de referirse, en la práctica, a China. Para algunos asuntos, como el control de los planes petroleros en Venezuela o la política migratoria, los demócratas podrían contar con el apoyo de representantes republicanos.

La doctrina recuerda a la Doctrina Monroe del siglo XIX, cuando Washington decidió enfrentarse a las potencias europeas en países recién nacidos. Su aplicación, sin embargo, depende de partidas presupuestarias y de funcionarios designados, y ahí el Congreso tiene un papel decisivo. Douglas Farah, presidente de la consultora de seguridad IBI, sostiene que controlar ambas cámaras, con poder para citar testigos y supervisar el presupuesto, pondrá fin al menos a las partes más extremas de la estrategia. Rebecca Bill Chávez, presidenta del Diálogo Interamericano, considera que la doctrina no ha terminado y que Trump no cambiará sus prioridades, aunque enfrentará un escrutinio mucho mayor.

En el caso de Venezuela, los demócratas tienen al menos dos proyectos de ley para limitar las inversiones estadounidenses con dinero público o impedir que Washington intervenga en los asuntos del país. El contexto es un acuerdo petrolero que Trump anunció en agosto con Caracas, mediante el cual operadores estadounidenses podrían explotar crudo en yacimientos venezolanos a través de la empresa privada North American Blue Energy Partners. El Pentágono tendría un 35% de esa compañía, lo que lo involucraría de forma indirecta en la explotación. El senador demócrata Jack Reed envió una carta pidiendo explicaciones, y se espera que los comités de Relaciones Exteriores y Defensa de ambas cámaras realicen audiencias de fiscalización.

En migración, la demócrata Debbie Wasserman Schultz y la republicana María Elvira Salazar, reelecta por un margen ajustado en Florida, impulsan iniciativas para prolongar de alguna forma el estatus migratorio temporal de los venezolanos, que el gobierno canceló. La Corte Suprema ratificó en términos generales el derecho de la administración a cancelar programas migratorios temporales. La situación de cerca de 350.000 migrantes haitianos es todavía más delicada, y los legisladores quieren revertir la política migratoria de Trump.

Con Cuba, las diferencias entre la ahora minoría republicana y los demócratas son mucho más profundas. El ala más izquierdista del partido, con congresistas como Gregory Meeks y Joaquín Castro, presentó en mayo una resolución de poderes de guerra contra Cuba que prohibiría cualquier iniciativa militar. La preocupación se alimenta de que Trump ya invocó la seguridad nacional para atacar a Irán sin pasar por el Congreso, y de que ha dicho en público que planea "dar un rodeo" por las costas cubanas cuando termine la guerra en Irán.

Los cuestionamientos también alcanzan a los ataques contra presuntas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico, que comenzaron en septiembre de 2025. Entonces, cinco congresistas demócratas pidieron explicaciones al jefe del Pentágono, Pete Hegseth, quien entregó información reservada y largas justificaciones legales. Como el presupuesto federal es potestad de la Cámara de Representantes, los demócratas podrían obstaculizar las solicitudes de financiamiento del Pentágono, como ya intentaron con la guerra en Irán.

Aliados como Colombia buscan recuperar por completo el financiamiento de la lucha antidrogas, mientras El Salvador firmó acuerdos para acoger a inmigrantes indocumentados que, con toda seguridad, serán revisados por los demócratas.

Compartir
Mundo

Te puede interesar

Ver la sección →